Damasco, 30 abr (SANA) Siria atraviesa una transformación profunda de su panorama mediático tras el derrocamiento del régimen de Bashar al-Assad, un cambio que comienza a reflejarse en los indicadores internacionales de libertad de prensa después de décadas de censura y control estatal.
El último informe de Reporteros Sin Fronteras sitúa al país en el puesto 141 del mundo, frente al 177 que ocupaba el año anterior, lo que supone un avance de 36 posiciones, el mayor registrado por un país en un solo año desde la creación del índice hace 25 años.
Un nuevo panorama mediático
La organización atribuye esta mejora al fin de más de medio siglo de restricciones sistemáticas a la prensa, tras el derrocamiento del depuesto régimen en diciembre de 2024. Además, destaca progresos en los cinco indicadores que evalúan la libertad de prensa: político, económico, legislativo, social y de seguridad.
Más allá de los datos, el cambio se percibe en el terreno con la expansión de espacios informativos, el crecimiento de iniciativas independientes y una mayor circulación de contenidos, en un entorno que evoluciona hacia estándares más profesionales.
Del silencio a la expresión y la apertura
Durante años, el sistema mediático sirio estuvo dominado por medios estatales y una estricta supervisión de los contenidos, con escaso margen para la iniciativa privada y fuertes limitaciones para la concesión de licencias.
Tras el cambio político, medios como la Agencia Árabe Siria de Noticias (SANA), el diario Al-Thawra y Radio Damasco fueron relanzados con una orientación más cercana a la ciudadanía. Al mismo tiempo, el número de plataformas mediáticas creció de unas 50 antes de 2024 a más de 500 en el plazo de un año.
Este crecimiento incluye medios digitales, emisoras privadas, nuevos periódicos y proyectos de investigación, así como un auge del periodismo ciudadano y de formatos como documentales y pódcast.
Nuevas tendencias en los medios
En paralelo, el Ministerio de Información ha impulsado desde 2025 medidas para reorganizar el sector, entre ellas la simplificación de los trámites de licencias, la regulación de plataformas digitales y la apertura a medios internacionales.
También se han promovido iniciativas de formación en ética periodística y se trabaja en una nueva legislación destinada a equilibrar libertad de expresión y responsabilidad profesional.
Del miedo a la seguridad
El nuevo contexto ha permitido a los periodistas ejercer su labor en condiciones más seguras y con mayor acceso a fuentes oficiales, en contraste con la etapa anterior.
Según Reporteros Sin Fronteras, no se han registrado asesinatos de periodistas en Siria en lo que va de año. En cambio, la Red Siria para los Derechos Humanos documentó la muerte de 559 trabajadores de medios entre 2011 y 2014, además de más de un millar de detenciones y desapariciones forzadas.
Ampliación de la libertad
Los medios abordan ahora temas que durante años permanecieron fuera del debate público, como la corrupción, la gestión institucional o las condiciones socioeconómicas, en un entorno más plural.
La diversidad de enfoques y opiniones ha ampliado el alcance de la cobertura informativa, reflejando una mayor apertura hacia distintos sectores de la sociedad.
Pasos firmes para consolidar la libertad de prensa
Como parte de este proceso, el Ministerio de Información lanzó en febrero de 2026 un Código de Conducta Profesional para los Medios, orientado a establecer estándares éticos y reforzar la transparencia.
Este instrumento busca consolidar los avances logrados y garantizar una transición hacia un modelo mediático basado en el respeto a los derechos humanos.
Un salto cualitativo en los indicadores de libertad
A estos avances se suma la mejora registrada en el índice de Freedom House, donde Siria aumentó cinco puntos en marzo en materia de libertades políticas y civiles.
En un contexto internacional marcado por retrocesos en este ámbito, el país avanza hacia un modelo mediático más abierto, apoyado en la pluralidad y la ampliación del espacio para la expresión.
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