Damasco, 17 mar (SANA) La Revolución siria llegó a Ghouta Oriental , al este de Damasco, en el mismo mes de marzo de 2011, en paralelo con las protestas que estallaron en la ciudad sureña de Deraa. En ese momento surgieron multitudinarias manifestaciones pacíficas que exigían libertad y la caída del régimen represivo.
Con el paso de los meses, la región se convirtió en uno de los principales bastiones de la oposición armada en el extrarradio de la capital. Posteriormente, Ghouta Oriental sufriría años de asedio militar y ataques aéreos, incluido el ataque químico del 21 de agosto de 2013, uno de los episodios más lúgubres de la guerra en Siria.
Inicio de la Revolución en la periferia de Damasco
Las protestas pacíficas comenzaron en varias ciudades y localidades de GHouta Oriental, entre ellas Duma, Harasta, Zamalka, Ain Tarma y Saqba, donde los manifestantes reclamaban libertad y dignidad.
Ante la creciente represión contra las primeras manifestaciones, las protestas se extendieron rápidamente por toda la periferia de Damasco. La región fue escenario de grandes movilizaciones durante lo que se conoció como el “Viernes de la Dignidad”, cuando los funerales de las víctimas de la represión se transformaron en manifestaciones multitudinarias que exigían el derrocamiento de la tiranía.
El 15 de abril de 2011, durante el llamado “Viernes de la Determinación”, enormes multitudes salieron a las calles. Decenas de miles de manifestantes intentaron marchar hacia la capital, Damasco, y alcanzar la plaza Abbasiyyin, pero las fuerzas del régimen los enfrentaron con gases lacrimógenos y munición real, impidiendo su entrada en la ciudad.

Ese mismo mes, multitudes de residentes de Ghouta también intentaron marchar hacia Damasco en señal de protesta, pero dichas fuerzas respondieron con disparos y detenciones de civiles.
El giro hacia las armas
A medida que se intensificaba la represión de las fuerzas de seguridad contra las protestas pacíficas, Ghouta Oriental se transformó gradualmente en uno de los bastiones más importantes de la oposición armada en la campiña de Damasco.
En la región se formaron varias facciones locales con el objetivo de defender la zona. Esta evolución llevó al régimen a imponer un estricto asedio que se prolongó durante años, entre 2013 y 2018.
El ataque químico en Ghouta
El 21 de agosto de 2013, las zonas de Zamalka y Ain Tarma fueron atacadas con armas químicas, lo que provocó cientos de víctimas.
De acuerdo con un informe de Human Rights Watch, el régimen sirio lanzó varios misiles tierra-tierra cargados con agentes químicos que contenían gas sarín o una sustancia tóxica similar.

La organización señaló que en el ataque se utilizaron al menos ocho misiles, mientras que residentes de Ghouta Oriental afirmaron que la zona fue bombardeada con aproximadamente 12 misiles con ojivas químicas.
Diversas estimaciones señalan que el ataque causó la muerte de alrededor de 1.400 civiles.
El inicio del asedio
El gobierno sirio comenzó a imponer un asedio gradual sobre Ghouta Oriental en mayo de 2013, que con el tiempo se convirtió en uno de los asedios más prolongados y atroces de la guerra en Siria.
Durante esos años, cerca de 400 mil civiles vivieron en condiciones humanitarias extremadamente difíciles tras el cierre de los accesos a la región y la prohibición de la entrada de alimentos y medicamentos.
La situación provocó hambruna, propagación de enfermedades y un deterioro generalizado de las condiciones de vida.
El asedio se prolongó durante aproximadamente cinco años, hasta que las tropas del régimen tomaran la zona en abril de 2018.
La política de “Hambre o Rendición”
Según diversos informes periodísticos, el régimen criminal aplicó una estrategia conocida como “Hambre o Rendición” para someter a las zonas fuera de su control.
Como parte de esa política se restringió la entrada de alimentos, medicinas y combustible a Ghouta Oriental, lo que provocó un fuerte aumento de los precios de productos básicos como el azúcar y el arroz.
Ante la escasez de alimentos, algunos residentes se vieron obligados a subsistir con una sola comida al día o incluso a consumir hojas de árboles.

Al mismo tiempo, la región fue sometida a bombardeos continuos con diversos tipos de armamento, lo que provocó la destrucción de infraestructuras y ataques contra hospitales, mercados y comercios.
Túneles y medios de resiliencia
Durante el asedio, los residentes y combatientes dependieron de una extensa red de túneles para introducir de contrabando suministros esenciales en Guta Oriental.
Debido a la intensidad de los bombardeos, algunos habitantes se vieron obligados a vivir bajo tierra para protegerse de los ataques aéreos.
Para sobrevivir, muchas familias recurrieron al cultivo de las tierras disponibles con el fin de asegurar alimentos y reducir el riesgo de hambruna.
Asimismo, reciclaron bolsas de plástico para extraer combustible utilizado para cocinar y calentar sus hogares, además de alimentar generadores eléctricos introducidos a través de los túneles.
La electricidad producida por esos generadores permitió a los residentes mantener contacto con el mundo exterior a través de internet.
Ante la escasez de alimentos, algunos habitantes molían pienso para animales para elaborar pan o tostaban avena para preparar una bebida similar al café, mientras que las hierbas silvestres pasaron a formar parte de la dieta diaria de muchas familias.
Por temor a los bombardeos criminales del régimen, los residentes también utilizaron los sótanos de escuelas y hospitales como depósitos de alimento .
Pérdidas humanitarias
El director de la Red Siria para los Derechos Humanos, Fadel Abdul Ghani, afirmó que el depuesto regimen sirio no solo utilizó el asedio como arma de guerra, sino también como un medio para someter a la población civil al hambre y privarla de servicios básicos.
Añadió que el asedio se convirtió en una forma de castigo colectivo dirigido contra la población civil.
Según la Red Siria para los Derechos Humanos, el asedio impuesto a Ghouta Oriental hasta el 22 de octubre de 2017 provocó la muerte de al menos 397 civiles por inanición y falta de medicamentos, entre ellos 206 niños y 67 mujeres.

La organización indicó que la mayoría de las muertes se produjeron entre los grupos más vulnerables, como bebés, ancianos y enfermos, además de personas heridas durante los bombardeos que no recibieron atención médica adecuada.
El sufrimiento del pueblo durante el asedio
Los habitantes de Ghouta Oriental soportaron años de un asedio implacable caracterizado por hambruna sistemática, escasez severa de alimentos y medicinas y bombardeos constantes.
La situación provocó una grave crisis humanitaria y un colapso económico generalizado en la región.
Entre las principales formas de sufrimiento padecidas por la población se encuentran:
- Bloqueo de alimentos y medicamentos: la prohibición de la entrada de suministros provocó aumentos drásticos de los precios y la expansión de la desnutrición, especialmente entre los niños.
Bombardeos y destrucción: ataques contra barrios residenciales, hospitales y escuelas que causaron una destrucción generalizada de la infraestructura y desplazamientos internos.

- Colapso económico: deterioro del poder adquisitivo de la población debido al encarecimiento de los productos básicos y al cierre de las rutas comerciales.
- Un asedio dentro de otro asedio: las divisiones entre las facciones armadas dentro de Ghouta Oriental también generaron restricciones adicionales para los residentes.
Ghouta Oriental ha sido una de la zonas con más resistencia y aporte al triunfo de la Revolución Siria…. Los mismos hijos de Ghouta que fueron deportados a Idlib y Alepo, continuaron la lucha hasta el logro del sueño anhelado por el pueblo sirio el 8 de diciembre de 2024, fecha de la liberación de Siria.
Por Esraa Dubian/rsh/fm
