Capitales, 25 mar (SANA) El puerto de Yeda, en Arabia Saudita, se consolida como un centro logístico estratégico en la región, en respuesta al cierre casi total del Estrecho de Ormuz, provocado por la actual escalada militar.
Un informe del diario Asharq Al-Awsat destaca que esta terminal del mar Rojo ha asumido un papel clave en la redistribución de mercancías y energía hacia los países del Golfo, con previsiones de incremento de hasta un 50 por ciento en el volumen de importaciones a corto plazo.
El crecimiento se sustenta en la infraestructura avanzada del puerto y su conectividad con redes de transporte terrestre, lo que permite mantener el flujo comercial pese a las tensiones en las rutas tradicionales.
Rutas alternativas garantizan exportaciones energéticas
Ante la interrupción del tránsito marítimo en el Golfo, Riad activó mecanismos alternativos, entre ellos un oleoducto de unos mil 100 kilómetros que transporta crudo hacia el puerto de Yanbu, en el mar Rojo.
Esta vía ha permitido sostener las exportaciones energéticas evitando zonas de riesgo, al tiempo que ha impulsado el tráfico marítimo en esa región, que concentró cerca de un tercio de la actividad adicional durante las primeras semanas de la crisis.
Datos del sector indican que más de 60 buques mercantes modificaron sus rutas, dirigiéndose hacia puertos alternativos en el mar Rojo y el mar Arábigo, lo que reconfigura los patrones tradicionales del comercio marítimo.
Integración logística y prioridades humanitarias
En este nuevo escenario, puertos como Yeda y Yanbu en Arabia Saudita, así como Sohar y Salalah en Omán, y Khor Fakkan en Emiratos Árabes Unidos, funcionan como nodos logísticos para la redistribución de suministros.
Las autoridades y empresas navieras han priorizado el transporte de bienes esenciales, especialmente alimentos y medicamentos, mediante la optimización de rutas marítimas y terrestres.
Asimismo, el fortalecimiento de las redes viales y la facilitación de trámites aduaneros han permitido un incremento notable del transporte terrestre, con miles de camiones movilizando mercancías entre países del Golfo, lo que contribuye a aliviar la presión sobre los puertos.
Adaptación regional frente a desafíos persistentes
Pese a estos avances, persisten retos vinculados a la seguridad, con instalaciones energéticas y logísticas expuestas a ataques, así como riesgos en puntos estratégicos como el Bab el-Mandeb, lo que obliga a algunas navieras a optar por rutas más largas.
No obstante, la actual coyuntura evidencia la capacidad de adaptación de los países de la región, que han logrado articular sistemas integrados de transporte marítimo, terrestre y por oleoductos.
Este proceso no solo permite mitigar los efectos de la crisis, sino que posiciona a los puertos del mar Rojo como alternativas viables y resilientes dentro del comercio internacional, en medio de un entorno geopolítico complejo.
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