Damasco, 9 ago (SANA) Cuarenta jóvenes músicos, entre niños y adolescentes, convirtieron la histórica Ciudadela de Damasco en un escenario de encuentro entre generaciones con un espectáculo del Conjunto Funoon que combinó muwashahat andalusíes, qudud de Alepo, canciones populares y coreografías inspiradas en el folclore sirio.
La actuación formó parte del segundo día del Festival Familiar de Verano de Siria 2026 y apostó por presentar la herencia musical del país como una tradición viva, capaz de dialogar con nuevos públicos sin perder sus raíces.
Vestidos con trajes inspirados en diferentes expresiones del patrimonio local, los integrantes del conjunto alternaron el canto coral con movimientos coreográficos y una instrumentación que mezcló sonoridades orientales y occidentales.
El resultado fue una propuesta participativa en la que el público no permaneció como mero espectador, sino que acompañó algunos de los temas y reaccionó especialmente ante melodías reconocibles del repertorio tradicional.
Desarrollo artístico infantil
El director del conjunto, Hassan Khalil, explicó que el objetivo de la presentación va más allá de interpretar canciones conocidas y busca tender puentes culturales entre distintas generaciones.
Según Khalil, la propuesta musical combina instrumentos orientales, entre ellos el violín y otros de tradición regional, con instrumentos occidentales como el órgano, pero procura conservar la esencia de las piezas originales.
Para el responsable del grupo, actuar en un escenario como la Ciudadela de Damasco supone además una oportunidad para mostrar que el patrimonio musical sirio no pertenece únicamente al pasado, sino que puede renovarse a través de niños y jóvenes.
La formación del conjunto responde precisamente a esa idea: convertir a las nuevas generaciones en intérpretes y transmisoras de un repertorio que durante décadas ha formado parte de la memoria cultural del país.
El poeta Maher Muhammad, miembro de la junta directiva de Funoon, participó en el espectáculo con un poema en lenguaje coloquial titulado “Siria”.
Muhammad explicó que la elección de un registro cercano al habla cotidiana buscó conectar directamente con niños y adolescentes y reflejar, mediante un lenguaje accesible, una idea de unidad social.
El poeta destacó asimismo que el conjunto está formado por menores procedentes de diferentes ambientes sociales y culturales, una diversidad que, a su juicio, fortalece la experiencia artística y transmite una imagen plural del país.
Ecos positivos de generaciones
Entre los espectadores, la música funcionó también como un ejercicio de memoria.
Rana Darwish señaló que algunas de las canciones le recordaron su infancia y destacó especialmente la reacción de sus hijos ante melodías que forman parte del repertorio tradicional sirio.
Fadi al-Masri valoró, por su parte, la capacidad del conjunto para desplazarse entre diferentes estilos musicales sin romper la continuidad del espectáculo.
La respuesta de los más jóvenes fue igualmente significativa.
Omar al-Jundi destacó la manera en que el grupo presentó el patrimonio mediante un lenguaje escénico más contemporáneo, mientras Tulin al-Hassan contó que terminó cantando junto al coro y expresó su deseo de aprender a tocar un instrumento para incorporarse algún día a una agrupación similar.
Esa reacción resume uno de los principales objetivos del proyecto: que la música tradicional deje de percibirse como una pieza de museo y se convierta en una experiencia cotidiana para las nuevas generaciones.
La participación de Funoon se integra en la programación del Festival Familiar de Verano de Siria 2026, con el que el Ministerio de Cultura busca ofrecer espacios de visibilidad a formaciones emergentes y promover actividades dirigidas a niños y jóvenes.
En el marco de la Ciudadela, uno de los lugares más cargados de memoria de Damasco, el concierto convirtió antiguas melodías en una forma de transmisión cultural contemporánea.
Entre qudud, poesía y voces infantiles, Funoon apostó por una idea sencilla: que conservar el patrimonio no consiste únicamente en repetirlo, sino también en permitir que una nueva generación lo haga suyo.
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