Damasco, 8 ago (SANA) Una silla y un bastón bastaron para convertir la histórica Ciudadela de Damasco en un escenario de reflexión sobre el acoso escolar, la discapacidad y la necesidad de construir una sociedad más inclusiva, durante la representación de la obra interactiva “La Silla y el Bastón”.
La función, incluida en el segundo día del festival “Verano de Siria para la Familia 2026”, combinó humor negro, participación del público y mensajes sociales dirigidos especialmente a los niños, aunque con una lectura pensada para espectadores de todas las edades.
Sobre el escenario, seis actores utilizaron los dos objetos que dan nombre a la obra como símbolos de autonomía. La silla y el bastón dejaron de representar fragilidad para convertirse en instrumentos de movilidad, independencia y participación social de las personas con discapacidad.
El arte frente al acoso escolar
El director Abdul Rahman Bakour explicó que la propuesta busca romper con la mirada compasiva hacia las personas con discapacidad y destacar, en cambio, su capacidad para superar obstáculos y participar plenamente en la vida social.
La intención, señaló, es cuestionar los prejuicios y reclamar espacios reales de participación, en lugar de reducir a estas personas a figuras pasivas necesitadas únicamente de ayuda o lástima.
La actriz Madonna Hammoud destacó, por su parte, la capacidad del teatro para modificar comportamientos y percepciones mediante un lenguaje accesible.
En esta ocasión, la obra recurrió a situaciones reconocibles para el público infantil y familiar con el propósito de provocar preguntas sobre el rechazo, las burlas y la responsabilidad de quienes presencian episodios de acoso sin intervenir.
Ese carácter educativo se hizo evidente en las reacciones de los niños al término de la representación.
Lian Hafez aseguró haber comprendido que el acoso causa daño y que el diálogo puede ayudar a enfrentarlo, mientras Zainab Murad destacó la valentía de la protagonista al responder a quienes intentaban intimidarla.
Youssef Al-Qarni puso el acento en la fuerza de voluntad y en el respaldo de los amigos como herramientas para romper el ciclo del acoso, y Afnan Hamid señaló que la función le transmitió un mensaje de tolerancia y respeto hacia los demás.
El público infantil toma la palabra
La interacción con los espectadores convirtió a los niños en una prolongación de la representación, al trasladar el debate del escenario a sus propias experiencias y valores.
Omar Salim afirmó que quienes atraviesan dificultades necesitan ayuda y no burlas, mientras Jouri Hawarneh insistió en la importancia de abandonar la ridiculización y ofrecer apoyo.
Maryam Atta relató que sintió tristeza ante las escenas de burla, pero también satisfacción cuando el público respaldó con sus aplausos a la protagonista.
Basma Ta’amneh resumió uno de los principales mensajes de la obra al señalar que apoyar a una víctima puede resultar más poderoso que permanecer en silencio.
Las respuestas del público infantil reflejaron así uno de los objetivos centrales de la propuesta: convertir el teatro en un espacio donde el entretenimiento abra paso al diálogo sobre comportamientos cotidianos que muchas veces pasan inadvertidos.
“La Silla y el Bastón” forma parte de las actividades de sensibilización del Festival Familiar de Verano de Siria 2026, una iniciativa con la que el Ministerio de Cultura pretende reforzar el papel de las artes como vehículo educativo y herramienta de transformación social.
En un escenario cargado de historia como la Ciudadela de Damasco, la función recurrió a dos objetos sencillos para transmitir una idea igualmente directa: la diferencia no debería convertirse en motivo de exclusión y el silencio frente al acoso también forma parte del problema.




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