Damasco, 4 jul (SANA) El Diccionario de Países, obra del geógrafo y erudito Shihab al-Din Abu Abdullah Yaqut ibn Abdullah al-Hamawi (574-626 H./1178-1229 d. C.), no fue solo un repertorio de nombres de ciudades, pueblos, montañas y ríos, sino una de las mayores enciclopedias árabes dedicadas a preservar la memoria geográfica, histórica, lingüística y literaria del mundo islámico.
La obra, conocida en árabe como Mu‘jam al-Buldan, resume un largo recorrido de viajes, lecturas e investigación en bibliotecas, y combina la observación directa con la narración histórica, la precisión lingüística y la crítica de las fuentes. Por ello, sigue siendo una referencia esencial para investigadores de la historia, la geografía y el patrimonio árabe-islámico.
De una cuestión lingüística a un proyecto enciclopédico
En la introducción de su libro, al-Hamawi relata que la idea de compilar el Diccionario de Países nació de una duda lingüística sobre la pronunciación del nombre de un lugar mencionado en un hadiz profético: “Habasha”. Al no encontrar una obra completa que aclarara los topónimos, su pronunciación, ubicación e historia, decidió emprender un proyecto que superó pronto los límites de un simple diccionario.
Su propósito, según explica, no era enumerar nombres de lugares, sino reunir la precisión filológica, la descripción geográfica, el relato histórico y los testimonios literarios, además de señalar las discrepancias entre las narraciones cuando las fuentes no coincidían.
Un método científico adelantado a su tiempo
Al-Hamawi organizó su material de forma alfabética, fijó con precisión la escritura y pronunciación de los topónimos, explicó sus raíces lingüísticas cuando eran árabes y aclaró su origen cuando procedían de otras lenguas. También identificó la ubicación de ciudades y regiones, las distancias entre ellas, sus figuras más conocidas y los acontecimientos, poemas y relatos vinculados a cada lugar.
La obra incluye, además, una introducción científica sobre la forma de la Tierra, los siete climas, las unidades de medida y la importancia de los nombres de lugares para historiadores, estudiosos del hadiz, juristas y lingüistas. Esa amplitud convirtió el libro en una enciclopedia integral, más que en un diccionario geográfico convencional.
Una memoria cultural más allá de la geografía
El Diccionario de Países no se limita a describir ciudades y aldeas, sino que incluye montañas, ríos, mares, valles y desiertos, y relaciona cada espacio con acontecimientos históricos, conquistas islámicas, biografías de sabios y escritores, versos de la poesía árabe, proverbios, referencias coránicas y hadices.
Por esa razón, investigadores y especialistas lo consideran una obra multidisciplinaria que integra geografía, historia, lengua, literatura y memoria urbana, y que ofrece una imagen detallada de la vida cultural y arquitectónica del mundo islámico durante varios siglos.
Un viaje académico que produjo una obra imperecedera
La enciclopedia fue fruto de una vida marcada por el viaje y la investigación. Yaqut al-Hamawi nació en Anatolia, en el Imperio bizantino, y fue capturado cuando era niño. Más tarde fue comprado por el mercader bagdadí Askar al-Hamawi, quien cuidó de su educación antes de liberarlo.
Tras obtener su libertad, Yaqut se dedicó a copiar libros, viajar y estudiar. Recorrió Irak, Siria, Egipto, Jorasán, Persia y Asia Menor, y se benefició de las bibliotecas de Merv, Damasco, Alepo y otras ciudades, donde reunió una amplia base documental que alimentó sus obras más célebres.
Además del Diccionario de Países, al-Hamawi dejó títulos de gran importancia, entre ellos el Diccionario de escritores, Lugares comunes en las mismas regiones y en lugares dispares, Genealogía abreviada e Historia de al-Mutanabbi.
Testimonios sobre el valor del libro
En un artículo publicado por Al Jazeera en 2021, el investigador e historiador Hassan Obeid Issa, miembro de la Academia Iraquí de Ciencias, consideró el Diccionario de Países una referencia indispensable para los historiadores. “Ningún historiador de renombre comienza a escribir sin basarse, desde el principio, en el Diccionario de Países de Yaqut al-Hamawi”, afirmó.
Issa describió la obra como “una magnífica enciclopedia y un registro completo y fiel de la geografía histórica”, y destacó que al-Hamawi no se apoyó únicamente en sus observaciones personales, sino que consultó cientos de fuentes para completar sus descripciones de ciudades, regiones y países.
Ese método permitió a investigadores posteriores identificar lugares cuyos monumentos habían desaparecido siglos atrás y recuperar información precisa sobre su arquitectura, economía, vida cultural y figuras destacadas.
Ocho siglos de influencia académica
A lo largo de ocho siglos, el Mu‘jam al-Buldan ha atraído la atención de estudiosos, investigadores y orientalistas. Fue impreso en numerosas ocasiones y traducido a varios idiomas, y continúa siendo una de las fuentes fundamentales para el estudio de la geografía histórica y la civilización árabe-islámica.
Los especialistas coinciden en que su valor no reside solo en la amplitud de su contenido, sino también en su rigurosa metodología, basada en la documentación, la comparación de fuentes y la verificación. Esa combinación consolidó a Yaqut al-Hamawi como uno de los grandes geógrafos enciclopédicos del patrimonio árabe-islámico.
Yaqut al-Hamawi falleció en el año 626 H. (1229 d. C.), tras dejar un legado académico que preservó la memoria de ciudades, regiones y espacios culturales cuya historia sigue viva en las páginas de su obra.


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