Damasco, 30 may (SANA) La música y las artes populares de Siria constituyen una expresión de la diversidad cultural y civilizatoria del país, donde las tradiciones de distintos pueblos y comunidades se entrelazan para conformar un patrimonio artístico que representa uno de los pilares de la identidad nacional siria.
Junto a la tradición árabe, perviven expresiones artísticas kurdas, circasianas, siriacas, armenias y turcomanas, que contribuyen a un mosaico cultural único en la región.
El cantante y músico Fawaz Baqer explicó que, pese a las diferencias geográficas y ambientales entre las distintas regiones del país, existe una unidad musical basada en “maqamat” (melodías) y ritmos compartidos.
Según el artista, cerca de medio centenar de identidades culturales confluyen en formas tradicionales como la ataba, el mawwal y el bayati, convirtiendo a la música popular en un elemento integrador de la identidad siria.
La música tradicional siria se apoya en instrumentos como “al-oud” (laúd), “al-Nay” (la flauta), el “qanun”, el “mejwiz” y la darbuka. Sin embargo, los estilos varían según la región. En Damasco y Alepo destacan los “muwashahat” andalusíes, los “qudud” y la música de “tarab”, mientras que en las zonas rurales y montañosas predominan las canciones folclóricas y las danzas “dabke”, estrechamente ligadas a la vida cotidiana y al entorno local.
La melodía del desierto: voz de la estepa siria y memoria de las tribus
En la estepa siria, las canciones beduinas reflejan la sencillez de la vida en el desierto y los valores de sus comunidades. Estas composiciones, de carácter colectivo, suelen interpretarse con instrumentos tradicionales como el “rababa”, el “mizmar” y el tambor, además de géneros populares como la “ataba” y la “meyana”.

La música kurda se distingue por sus ritmos dinámicos y canciones épicas inspiradas en relatos de heroísmo y naturaleza, acompañadas por danzas colectivas y por instrumentos como el “tanbur”, el “buzuq” y la “zurna”.
El artista Alan Murad señaló que esta tradición comparte modos musicales fundamentales con la música árabe, aunque conserva características propias en la construcción melódica y los matices tonales.

Las comunidades turcomanas mantienen un legado musical cercano a las tradiciones turcas, caracterizado por melodías suaves y danzas populares que reflejan su identidad cultural. De igual modo, el arte circasiano se distingue por danzas rápidas y disciplinadas acompañadas de música de fuerte carga rítmica y vestimentas tradicionales.
Diversos músicos, entre ellos Obaidat Omar, Aref Khalil, Marwan Daghistani y Faisal Jalhaj, han contribuido a preservar este patrimonio y transmitirlo a las nuevas generaciones.
Una diversidad cultural que enriquece la escena musical siria
La música circasiana utiliza instrumentos característicos como “pshina”, “shichepshin”, “kamel” y “shina”, además de una amplia variedad de instrumentos de percusión.
Las comunidades siriaca y armenia también enriquecen el panorama musical sirio a través de himnos religiosos, danzas tradicionales y repertorios populares que conservan una memoria colectiva profundamente arraigada.

Según artistas y especialistas, esta diversidad musical constituye un ejemplo de convivencia cultural, en el que cada comunidad conserva sus expresiones propias mientras forma parte de un patrimonio común que refleja la riqueza y pluralidad de la sociedad siria.
La música popular sigue ocupando un lugar central en celebraciones y acontecimientos sociales, reafirmando el papel de la diversidad cultural como una riqueza nacional que fortalece la cohesión y la identidad del país.
Por Iman Alzuheiri/okz/rr