Damasco, 15 abr (SANA) La trayectoria del arqueólogo sirio-alemán Mamoun Fansa, una de las figuras más destacadas en los estudios de arqueología y prehistoria, dejó una huella profunda en la investigación científica y en la proyección internacional del patrimonio sirio.
Fansa falleció el 10 de abril en Berlín a los 80 años, poniendo fin a una carrera de varias décadas dedicada a documentar la historia humana y a reforzar la presencia cultural de Siria en el ámbito académico global, según fuentes culturales y académicas.
De Alepo al mundo
Nacido en Alepo en 1946, desarrolló desde temprana edad un interés por la arqueología. En 1967 se trasladó a Alemania para continuar sus estudios, especializándose en prehistoria y protohistoria. Obtuvo el doctorado en 1979, iniciando entonces una extensa carrera que combinó la investigación, la docencia y la gestión museística.
Durante años dirigió el Museo de la Naturaleza y el Hombre en Oldenburg, ciudad donde también fue nombrado profesor honorario en su universidad. Fue además uno de los fundadores de la Asociación Europea para la Arqueología Experimental y participó en numerosos proyectos científicos internacionales.
Autor de más de 160 libros y estudios especializados, Fansa centró buena parte de su trabajo en la historia de Oriente Próximo y en la evolución urbana, con especial atención a Alepo.
Entre sus aportaciones destacan investigaciones sobre reconstrucción facial de épocas antiguas, así como proyectos destinados a documentar el desarrollo urbano de ciudades sirias a lo largo de milenios.
Pese a su larga residencia en el extranjero, Alepo se mantuvo en el centro de su labor. Dedicó esfuerzos significativos al estudio de su arquitectura y patrimonio, y participó en iniciativas orientadas a la reconstrucción de su casco histórico tras los daños sufridos en años recientes.
Lealtad a Alepo pese a la distancia
El arqueólogo impulsó la iniciativa Estrategias para la reconstrucción de Alepo, que incluyó la documentación de monumentos y la creación de archivos digitales destinados a preservar la identidad histórica de la ciudad.
“Abandonó Siria a una edad temprana, pero su vínculo con Alepo nunca se rompió”, afirmó el investigador Ali Hafez, colega del académico. “Trabajó con expertos internacionales en estudios y estrategias para la reconstrucción de la ciudad antigua y la preservación de su patrimonio”, añadió.
Fansa defendió una visión que vinculaba arquitectura e identidad cultural, al considerar que los monumentos históricos no son solo estructuras físicas, sino espacios de interacción social. En esa línea, sostenía que la restauración de lugares emblemáticos representaba también la recuperación del tejido cultural y humano de la ciudad.
Su labor abarcó además la organización de exposiciones internacionales y el desarrollo de nuevos enfoques en la presentación del patrimonio, integrando la experiencia científica con la dimensión humana de la historia. También presidió el consejo de la Asociación de Amigos de la Ciudad Antigua de Alepo.
El legado de Mamoun Fansa sigue como una referencia en el campo de la arqueología, tanto por sus contribuciones académicas como por su papel en la preservación y difusión del patrimonio cultural sirio.
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