Idlib, 27 may (SANA) El Museo de Maaret Al-Numan, considerado el segundo museo de mosaicos más grande de Oriente Medio y el principal depósito de mosaicos de Siria, intenta recuperar su esplendor tras años de guerra, bombardeos y saqueos que dañaron seriamente su estructura y parte de sus valiosas colecciones arqueológicas.
Ubicado en la provincia de Idlib, en el noroeste sirio, el museo se ha convertido en símbolo de la resistencia cultural del país y en uno de los principales referentes de los esfuerzos por preservar el patrimonio histórico sirio tras más de una década de guerra.
Un museo marcado por la guerra
El director del Departamento de Antigüedades de Maaret Al-Numan, Abdul Salam al-Hamou, explicó que el edificio tiene sus orígenes en la época otomana, cuando el gobernador de Damasco, Murad Pasha, ordenó la construcción de un gran khan o caravanserai en el siglo XVI.
El complejo, que incluía alojamientos, baños, establos y una logia sufí, fue posteriormente rehabilitado por el Ministerio de Cultura sirio y convertido en museo arqueológico, especializado en mosaicos procedentes de distintas regiones del país.
Sin embargo, durante los años de guerra el recinto sufrió graves daños por los bombardeos, incluidos ataques con misiles y barriles explosivos, además de actos de vandalismo y saqueos.
“Varias galerías quedaron destruidas y muchos mosaicos resultaron dañados por la metralla”, señaló Al-Hamou, quien explicó que actualmente los trabajos de restauración se realizan con recursos limitados y mediante iniciativas locales destinadas a preservar las piezas restantes.
El tesoro de los mosaicos sirios
El museo alberga alrededor de 1.300 metros cuadrados de mosaicos romanos y bizantinos, lo que lo convierte en uno de los más importantes de la región.
Según Mansour Zaatour, jefe de la División de Edificios Arqueológicos, entre las piezas más destacadas figura el célebre mosaico del “Nacimiento de Hércules”, descubierto en la década de 1990 en la ciudad de Homs y considerado uno de los más importantes de Oriente Medio.
Zaatour indicó que la prioridad actual es estabilizar las zonas en riesgo de derrumbe y documentar los daños para preparar futuras labores de restauración integral.
Pese a las dificultades, el museo ha comenzado a recibir nuevamente visitantes y delegaciones tanto sirias como extranjeras desde la reactivación del Departamento de Antigüedades tras el derrocamiento del régimen de Al-Assad.
“El museo refleja el alto nivel del arte sirio antiguo y representa una parte esencial de la identidad cultural del país”, afirmó.
Recuperar la memoria cultural de Siria
Las autoridades locales estiman que la provincia de Idlib alberga unos 750 sitios arqueológicos, muchos de ellos afectados por la guerra, las excavaciones ilegales y la expansión urbana.
Ante esta situación, el Departamento de Antigüedades creó un equipo especializado para proteger los yacimientos históricos y promover campañas de sensibilización entre la población sobre la importancia del patrimonio cultural.
Los visitantes que llegan al museo destacan tanto la belleza de los mosaicos como el impacto emocional de contemplar las huellas de la destrucción.
Yasmin Shahada, visitante procedente de Alepo, aseguró sentirse impresionada por los daños sufridos por el recinto, aunque también orgullosa de la riqueza histórica que aún conserva.
Por su parte, Ghazwan Assaf, sirio residente en Alemania, afirmó que el museo resume “la historia de Siria entre la civilización y la devastación” y consideró que apoyar su recuperación es una forma de preservar la memoria colectiva del país.
Antes de la guerra, el Museo de Maaret Al-Numan era considerado uno de los principales monumentos arqueológicos del norte de Siria y uno de los destinos culturales más importantes del país.



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