Damasco, 16 abr (SANA) El centro cultural de Abu Rummaneh en la capital Damasco acogió la inauguración de la exposición de arte titulada «Huella», en la que 16 jóvenes artistas presentaron 47 obras que reflejan sus primeras experiencias en el ámbito de la pintura realista.
Los participantes plasmaron en sus creaciones vivencias personales, recuerdos y emociones, mediante composiciones que abarcan retratos, paisajes y escenas de la infancia.
Las obras también abordan el impacto de encuentros cotidianos y momentos efímeros en la vida de las personas, lo que otorga a la exposición un carácter introspectivo y expresivo.
Entre las participantes, Reem Shaaban presentó dos pinturas al óleo, una gacela y un cisne, con las que buscó reflejar cualidades personales como la serenidad y el orgullo, así como valores asociados al amor y la lealtad.
El presidente de la Unión de Artistas Plásticos de Siria, Muhammad Subhi al-Sayyid Yahya, destacó el alto nivel creativo de los estudiantes, en particular en la representación de retratos y escenas de Damasco, y subrayó el papel del país como espacio propicio para el desarrollo de jóvenes talentos con el respaldo institucional necesario.
Asimismo, resaltó la importancia de los artistas consagrados en la transmisión de la memoria visual y en el impulso del movimiento de las artes plásticas en Siria.
Por su parte, el supervisor de la exposición, Muhammad Bari, dijo que la formación académica desempeñó un papel clave en el desarrollo de los participantes, pese a la diversidad de niveles, desde principiantes hasta intermedios, y explicó que el título de la muestra responde a la intención de expresar las experiencias que han dejado huella en cada artista.
La exposición también incluyó propuestas interdisciplinarias, como las de la diseñadora de moda Samia al-Lahham, quien integró su oficio con el arte mediante retratos inspirados en texturas textiles y rasgos árabes, elaborados con carboncillo.
En tanto, Roland Izouli evocó la esencia del antiguo Damasco a través de dibujos en carboncillo y pastel que reflejan su vínculo con la ciudad y la arquitectura tradicional.
El participante más joven, Siduri Al-Shammari, de 15 años, presentó una obra simbólica sobre la pérdida humana, representada mediante un rostro fragmentado en piezas de rompecabezas, con un mensaje centrado en la resiliencia y la reconstrucción interior.
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