Hasakah, 28 sep (SANA) En el espacio abierto frente a su casa, en Tal Brak, en la zona rural de Hasakah, el agricultor Ahmed Al-Saleh enciende una hoguera de leña bajo una gran olla de cobre para preparar la Saliqa, una sopa tradicional vinculada al final de la temporada de cosecha y a la llegada de las noches más frescas del otoño.
Conocida localmente como Saliga, esta preparación forma parte de las costumbres transmitidas de generación en generación en la región siria de Al-Jazira y reúne a familiares y vecinos alrededor de los primeros productos de la nueva cosecha.
Un plato ligado al final de la cosecha
La Saliqa se elabora con distintos tipos de cereales y legumbres, principalmente trigo, lentejas, habas, frijoles carita y garbanzos, además de Haket, un tipo de yogur conservado y secado de manera tradicional.
Los ingredientes se hierven en agua hasta su completa cocción y luego se sazonan con sal, especias y Samn Arabi, una mantequilla clarificada tradicional que aporta al plato su sabor característico.
Al-Saleh explicó a SANA que la Saliqa ocupa un lugar especial en la vida culinaria, cultural y social de los habitantes de Al-Jazira siria y que su preparación comienza con la llegada de la nueva cosecha de cereales a los hogares.
«Las celebraciones en torno a ella comienzan cuando la nueva cosecha de grano llega a los hogares, lo que lleva a las familias a preparar el plato siguiendo una receta tradicional que se ha mantenido durante décadas», señaló.
El agricultor describió la Saliqa como una expresión de alegría por el final de la temporada de cosecha y destacó su valor nutricional por la variedad de granos y legumbres que contiene.
Asimismo, explicó que la costumbre de compartir porciones con los vecinos refuerza los vínculos sociales y expresa el deseo de que la siguiente temporada agrícola sea próspera.
Solidaridad y vínculos vecinales
Mona Saud, esposa de Al-Saleh y encargada de preparar el plato, señaló que la Saliqa le evoca recuerdos de su infancia y de las costumbres que practicaban sus padres, y destacó que las comunidades rurales continúan preservando esta tradición pese a los cambios asociados al estilo de vida moderno.
Saud explicó que el valor social de la preparación reside también en el reparto de cuencos de sopa, conocidos como sakba, entre familiares, vecinos y niños de la localidad, una práctica asociada al afecto, la solidaridad y la buena vecindad.
Un patrimonio que resiste a la modernidad
Por su parte, el investigador especializado en patrimonio Fadel Abdullah señaló que la cocina tradicional de Al-Jazira siria es rica en platos nutritivos elaborados principalmente con productos de la tierra, en especial cereales y legumbres.
Según Abdullah, la Saliqa constituye un ejemplo del profundo vínculo entre los habitantes de la región, su tierra y los ciclos estacionales.
El investigador indicó que, pese a la desaparición de algunas costumbres como consecuencia de la modernidad y el desarrollo urbano, numerosas familias de las zonas rurales y urbanas de Hasakah continúan preservando estas tradiciones como parte esencial de la identidad cultural y del patrimonio oral de la región.
rsh