Estocolmo, 25 jul (SANA) Un estudio científico reciente encontró una relación entre la disminución del sentido del olfato y un mayor riesgo de depresión, especialmente entre las personas mayores de 65 años y quienes padecen una pérdida completa de esta capacidad.
La investigación señala que las personas que perciben un deterioro de su capacidad olfativa podrían ser más propensas a presentar síntomas depresivos, lo que pone de relieve la conexión entre las funciones sensoriales y la salud mental.
La revista científica JAMA Otolaryngology–Head & Neck Surgery informó a principios de esta semana que el trabajo, elaborado por investigadores del Instituto Karolinska de Estocolmo, consistió en una revisión sistemática de varios estudios científicos.
El objetivo fue evaluar la relación entre los trastornos del olfato y la depresión, tanto cuando la pérdida era percibida por los propios participantes como cuando se confirmaba mediante pruebas médicas.
La revisión, dirigida por el doctor Henry Bode junto con un equipo de investigadores, incluyó estudios sobre dos tipos de alteraciones olfativas: la anosmia comunicada por los propios pacientes y la confirmada clínicamente. También examinó su relación con la depresión, evaluada mediante cuestionarios o diagnósticos médicos.
El análisis de siete estudios independientes mostró que las personas que notificaron una disminución de su sentido del olfato tenían una mayor probabilidad de experimentar depresión. La asociación continuó siendo significativa después de excluir las investigaciones de menor calidad y se observó en distintos grupos de edad.
Por otra parte, el análisis de 11 estudios que emplearon pruebas médicas para medir la pérdida del olfato encontró una relación con la depresión diagnosticada clínicamente. Sin embargo, esa asociación dejó de ser estadísticamente significativa después de considerar un posible sesgo de publicación.
La relación se mantuvo, no obstante, entre las personas mayores de 65 años y quienes sufrían anosmia completa.
Los investigadores subrayaron que el estudio no demuestra que la disminución del olfato provoque directamente depresión, sino que apunta a la posible existencia de factores comunes que afectan tanto la capacidad de percibir olores como el estado psicológico.
Por ello, consideraron necesarias nuevas investigaciones para comprender mejor la naturaleza de esta relación.
El estudio destaca asimismo la importancia de prestar atención a los trastornos olfativos, especialmente entre los adultos mayores, pues podrían constituir un indicador que requiera un seguimiento integral de la salud, tanto física como psicológica.
La depresión es un trastorno mental que afecta el estado de ánimo, el pensamiento y el comportamiento. Se caracteriza por una sensación persistente de tristeza o por la pérdida de interés y placer en las actividades cotidianas, y también puede alterar el sueño, el apetito, la energía y la capacidad de concentración.
rsh