Damasco, 6 jul (SANA) Durante más de un cuarto de siglo, las relaciones entre Siria y Francia experimentaron transformaciones profundas, entre intentos de acercamiento diplomático, largos periodos de distanciamiento y enfrentamientos políticos y judiciales derivados de los crímenes y violaciones cometidos por el régimen depuesto, tanto dentro como fuera de Siria.
Con el fin del antiguo régimen y el inicio de una nueva etapa en Damasco, el ritmo de acercamiento entre ambos países se aceleró hasta culminar con el anuncio de la visita del presidente francés, Emmanuel Macron, a Siria, calificada por algunos medios franceses como histórica.
Este giro podría marcar un punto de inflexión en las relaciones bilaterales, abrir la puerta a una nueva alianza estratégica y poner fin a una larga etapa de aislamiento y distanciamiento.
El recorrido político y jurídico que condujo a este cambio puede resumirse en cinco hitos principales que moldearon la evolución de los vínculos entre Damasco y París.
Primer hito: el asesinato de Hariri y el inicio del distanciamiento
A finales de la década de 1990, Francia, bajo la presidencia de Jacques Chirac, intentó abrir canales políticos con el régimen derrocado. Sin embargo, ese camino sufrió un duro revés tras el asesinato del ex primer ministro libanés Rafik Hariri en 2005, crimen en el que estuvo implicado el régimen de Assad.
El asesinato llevó a Chirac a romper los contactos de alto nivel con Damasco y marcó el comienzo de una etapa de distanciamiento político entre Francia y el régimen de entonces.
Con la llegada de Nicolas Sarkozy al Palacio del Elíseo, París intentó reintegrar al régimen de Assad en la escena internacional tras años de aislamiento. No obstante, el estallido de la Revolución Siria en 2011 cambió por completo el panorama, después de que el régimen respondiera a las protestas con ataques, arrestos y represión.
Segundo hito: París exige la salida de Bashar al-Assad
Ante la brutalidad ejercida por el régimen de Bashar al-Assad contra manifestantes que exigían libertad, reformas políticas y el fin de la corrupción, Francia frenó cualquier avance en sus relaciones con Damasco.
Como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, París se sumó a Londres en los esfuerzos por impulsar una resolución que condenara esas violaciones.
El 11 de julio de 2011, el ataque contra la embajada francesa en Damasco por parte de grupos leales al régimen depuesto marcó un punto crítico en las relaciones entre ambos países y elevó el nivel de tensión.
En 2012, Francia rompió sus relaciones diplomáticas con el ahora régimen derrocado, cerró su embajada en Damasco y adoptó una línea de aislamiento diplomático total. Esa postura fue acompañada por el apoyo a sanciones estrictas en el marco de la Unión Europea, así como por el respaldo a la Revolución Siria y a las demandas de salida del jefe del régimen.
Tercer hito: acciones judiciales y caso de las armas químicas
En una nueva etapa, la comunidad siria y organizaciones franco-sirias de derechos humanos intensificaron sus esfuerzos para impulsar la rendición de cuentas y la justicia. Paralelamente, París suspendió intercambios económicos y culturales, mientras instituciones francesas cesaban sus actividades en Siria.
A medida que aumentaban los procesos judiciales contra figuras del régimen depuesto en foros internacionales, Francia apoyó las demandas de rendición de cuentas por los crímenes cometidos, en particular por el uso de armas químicas.
En 2018, coincidiendo con el ataque químico en Duma y el desplazamiento de los habitantes de Guta Oriental, París lanzó una iniciativa internacional contra la impunidad por el uso de armas químicas. Esa iniciativa dio lugar a la creación de la Alianza Internacional contra la Impunidad por el Uso de Armas Químicas, con la participación de unos 40 países.
El caso de Mazen Dabbagh y su hijo Patrick
En paralelo, el caso del empresario franco-sirio Mazen Dabbagh y su hijo Patrick se convirtió en una de las vías judiciales más relevantes para condenar penalmente al régimen depuesto en Francia.
Tras ser detenidos en 2013 por la Dirección de Inteligencia de la Fuerza Aérea del régimen derrocado, ambos fueron sometidos a desaparición forzada antes de que se anunciara su muerte bajo tortura.
En 2015, la justicia francesa abrió una investigación basada en su ciudadanía francesa. El proceso concluyó en mayo de 2024 con la condena en rebeldía a cadena perpetua de tres altos responsables del régimen: Ali Mamlouk, Jamil Hassan y Abdel Salam Mahmoud.
Las órdenes internacionales de arresto contra ellos siguen vigentes. Este caso, junto con otros procesos, abrió el camino para perseguir judicialmente a figuras del régimen depuesto. Los tribunales franceses emitieron órdenes de arresto internacionales y celebraron juicios históricos en ausencia en París contra altos funcionarios de seguridad acusados de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.
Cuarto hito: órdenes de arresto contra Bashar al-Assad
En noviembre de 2023, la justicia francesa emitió una orden de arresto internacional contra Bashar al-Assad, acusándolo de complicidad en crímenes de lesa humanidad relacionados con ataques con armas químicas prohibidas contra civiles cerca de Damasco en 2013.
París abrió también una investigación sobre el asesinato y el intento de asesinato de ciudadanos franceses en marzo de 2012. En diciembre de 2024, esa investigación se amplió para incluir crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.
Los tribunales franceses emitieron además otras dos órdenes de arresto contra el jefe del régimen depuesto. La primera, del 20 de enero de 2025, lo imputó por complicidad en crímenes de guerra relacionados con el bombardeo de una zona residencial civil en Deraa en 2017.
La segunda, emitida en septiembre de 2025, se vinculó al asesinato de periodistas, incluidos extranjeros, en Homs en 2012.
Quinto hito: la huida de Assad y el cambio de escenario
Con la caída del régimen y la huida de Bashar al-Assad a Rusia el 8 de diciembre de 2024, el escenario sirio cambió de forma decisiva. Siria y Francia quedaron ante una oportunidad histórica para redefinir sus relaciones tras más de una década de ruptura, tensión y distanciamiento.
La nueva Siria adoptó una política de apertura orientada a recuperar su lugar en los escenarios regional e internacional. En ese contexto, uno de los pasos más significativos para restablecer las relaciones diplomáticas fue la llegada de una delegación francesa a Damasco el 17 de diciembre de 2024, en la primera visita oficial a la embajada, cerrada durante más de una década.
El ministro de Asuntos Exteriores, Asaad Hassan al-Shaibani, participó después en una conferencia internacional celebrada en París el 13 de febrero de 2025. La delegación siria sostuvo reuniones destacadas, entre ellas con su homólogo francés, Jean-Noël Barrot, en una participación interpretada como señal del regreso de Siria a la arena diplomática internacional con claro respaldo francés.
Contacto presidencial directo
El 7 de mayo de 2025, el acercamiento entre Siria y Francia culminó con la visita del presidente Ahmad al-Sharaa a París, invitado por su homólogo francés, Emmanuel Macron.
Durante el encuentro, Macron reafirmó el apoyo de su país a la soberanía e integridad territorial de Siria y expresó su intención de trabajar por el levantamiento de todas las sanciones europeas.
Por su parte, el presidente al-Sharaa destacó el interés de Siria en fortalecer los lazos de amistad con Francia en beneficio de los intereses comunes de ambos pueblos.
En el marco de los contactos y consultas políticas en curso entre Damasco y París, la Dirección de Medios de la Presidencia siria anunció el domingo 5 de julio la prevista visita de Macron a Siria para abordar formas de fortalecer las relaciones bilaterales y asuntos de interés común.
La Dirección de Medios explicó que la delegación que acompañará al presidente francés incluye inversores y representantes de empresas francesas, lo que refleja la intención de ambas partes de impulsar la cooperación económica junto con la agenda política.
Importancia del cambio
La visita del presidente francés a Damasco marca el fin de una etapa de distanciamiento diplomático provocada por los crímenes del antiguo régimen contra sirios y ciudadanos franceses, y abre un nuevo capítulo de relaciones estrechas basadas en intereses comunes, según declaraciones de funcionarios de ambos países.
Varios medios franceses compartieron esta lectura y cubrieron la visita con notable interés. El diario La Tribune la describió como una “visita histórica”, al señalar que Macron sería el primer presidente occidental en visitar Siria desde la caída del régimen Assadiano, reflejo del importante cambio en las relaciones entre ambos países.
rsh