Homs, 30 jul (SANA) En pleno centro de Homs, frente a la emblemática torre del reloj, el Palacio Raghadan sigue siendo uno de los edificios más representativos de la ciudad y un símbolo de una época de esplendor urbano, cultural y turístico que marcó buena parte del siglo XX.
Construido a comienzos de la década de 1930 como el primer hotel moderno de Homs, el edificio abrió una nueva etapa en la historia de la hospitalidad de la ciudad, dejando atrás la tradición de los antiguos caravasares y convirtiéndose con el paso de los años en un referente de la vida social y cultural siria.

Situado en la confluencia de las calles Shukri al-Quwatli y Rey Faisal, el palacio ocupó una ubicación privilegiada que lo integró en la memoria colectiva de varias generaciones de habitantes de Homs.
Según el sitio web especializado Souriat, el edificio fue diseñado por el arquitecto español Fernando de Aranda, considerado una de las figuras más influyentes de la arquitectura moderna en Siria y conocido como el “Arquitecto de Damasco”. Su obra incluye también la Estación del Ferrocarril del Hiyaz, en Damasco, y el Hotel Zenobia, en Palmira, además de haber ejercido como cónsul honorario de España en la capital siria.
El inmueble, propiedad de la familia Jamali, presenta un estilo europeo inspirado en la arquitectura palaciega francesa, con balcones ornamentados, ventanas clásicas y una fachada de marcada elegancia.
El edificio consta de tres plantas. La baja acogía varios comercios, mientras que las dos plantas superiores albergaban habitaciones y suites. Además, disponía de un restaurante y una cafetería que pronto se convirtieron en uno de los principales puntos de encuentro de residentes y visitantes.
Centro de la vida cultural
Durante décadas, el Palacio Raghadan fue mucho más que un hotel. Sus salones recibieron a destacadas figuras de la cultura árabe, entre ellas el escritor egipcio Taha Hussein, considerado el decano de la literatura árabe; el poeta sirio Nizar Qabbani; el compositor Mohamed Abdel Wahab, y las cantantes Sabah y Samira Tawfiq.
La presencia de estas personalidades consolidó la reputación del establecimiento como uno de los principales espacios de reunión de intelectuales, artistas y representantes de la vida social de Homs.
El hotel simbolizó así el auge cultural y turístico que vivió la ciudad, en una etapa caracterizada por la expansión de restaurantes, cafés, hoteles y centros culturales.
Un patrimonio marcado por la guerra
Durante la guerra desatada por el depuesto régimen contra el pueblo en Siria, el Palacio Raghadan sufrió un incendio que provocó graves daños en sus plantas superiores, locales comerciales y fachadas, reduciendo notablemente el protagonismo que había mantenido durante décadas en el centro histórico de Homs.

Pese a ello, el edificio conserva un importante valor patrimonial por su relevancia arquitectónica e histórica y por el lugar que ocupa en la memoria de la ciudad.
La restauración y rehabilitación del palacio permitirían devolverle parte de su antiguo esplendor e impulsar nuevamente su papel dentro de la actividad cultural y turística de Homs.
La recuperación del Palacio Raghadan es considerada una iniciativa clave para preservar el patrimonio arquitectónico y la identidad cultural de la ciudad, además de rescatar uno de los testimonios más representativos de su historia contemporánea.
Por Esraa Dubian/rsh