Damasco, 25 feb (SANA) La Orden Mevlevi en Siria constituye una prolongación histórica de la vía sufí fundada por el místico y poeta Jalal al-Din Rumi. Su presencia en territorio sirio se consolidó durante la época otomana, cuando se difundió en varias ciudades, particularmente en Alepo, Damasco y Latakia, donde se establecieron logias sufíes (tekke) dedicadas a la práctica del dhikr (recuerdo de Dios) y la ceremonia del sama o sema, considerada un camino de elevación espiritual y acercamiento a lo divino.
En Siria, la tradición mevleví representa una expresión viva del patrimonio espiritual nacional, al preservar la ceremonia del sema como experiencia interior basada en la contemplación, la música y el movimiento simbólico, especialmente durante el mes sagrado del Ramadán, cuando se intensifican las prácticas devocionales y las manifestaciones de espiritualidad colectiva.
Presencia histórica en ciudades sirias
En Alepo, la logia Mevlevi estaba situada en la zona de Bab al-Faraj y fue uno de los principales centros de la orden en Siria. Allí se celebraban ceremonias religiosas y encuentros espirituales que atraían a discípulos, estudiosos y visitantes interesados en la tradición sufí. Este espacio desempeñó un papel relevante en la vida religiosa y cultural de la ciudad.

En Latakia existió una antigua logia mevleví en el barrio Al-Qalaa atribuida a la madre de Ibrahim ibn Adham. Este recinto constituyó durante décadas un punto de referencia espiritual hasta su desaparición, aunque su memoria permanece en la historia religiosa local.
En Damasco, la orden también tuvo presencia activa, contribuyendo a la diversidad de corrientes espirituales que caracterizan a la capital siria y enriqueciendo su patrimonio intangible.
Patrimonio vivo en la Siria contemporánea
A pesar de la desaparición de varias de sus antiguas logias, la Orden Mevlevi continúa presente en Siria. En la actualidad, agrupaciones sufíes mantienen viva la tradición mediante cánticos religiosos y ceremonias de danza espiritual en Damasco y Alepo, particularmente durante el Ramadán, cuando estas prácticas adquieren una dimensión comunitaria más visible.
La orden se distinguió históricamente por promover una vía espiritual basada en el amor, la tolerancia y la apertura. Aunque gran parte de su infraestructura histórica ya no existe, sus prácticas artísticas y devocionales siguen formando parte del legado cultural y religioso sirio.

Orígenes y expansión de la orden
La Orden Mevlevi surgió en el siglo XIII a partir de las enseñanzas de Jalal al-Din Rumi (1207-1273), quien residió en Konya, en Anatolia. Tras su fallecimiento, su hijo, el sultán Walad, organizó su doctrina y estableció formalmente la orden.
Con el tiempo, la Mevlevi se expandió por distintas regiones del Imperio Otomano, estableciendo logias conocidas como tekke, donde se realizaban ceremonias de dhikr, recitación poética, música y danza espiritual. Estas prácticas florecieron en ciudades como Konya y Estambul (Türkiye), así como en Alepo y Damasco, integrándose al tejido espiritual sirio.
El Sema y su simbolismo espiritual
El elemento más característico de la Orden Mevlevi es el Sema, ceremonia espiritual que integra canto religioso, interpretación musical —especialmente del ney (flauta de caña)— y el giro rítmico y continuo de los derviches.
La vestimenta posee un profundo simbolismo. El atuendo incluye una túnica negra que representa el mundo terrenal o la tumba, retirada al inicio del ritual para revelar una amplia falda blanca que simboliza el sudario. Los derviches portan además un alto gorro de fieltro marrón, conocido como sikke, que representa la lápida, junto con un cinturón (zinnar) y una camisa blanca. En conjunto, el traje expresa el ciclo de la vida, la muerte y la trascendencia espiritual.
La ceremonia comienza con el desprendimiento de la túnica negra, gesto que simboliza el abandono de los apegos mundanos. Luego se inicia el giro, con la mano derecha elevada hacia el cielo y la izquierda orientada hacia la tierra, en señal de recibir la gracia divina y transmitirla a la humanidad.
El movimiento circular de los derviches evoca la armonía del cosmos, donde los planetas orbitan alrededor del sol, y representa el viaje interior del ser humano desde la materialidad hacia la purificación espiritual. A través del Sema, el practicante aspira a alcanzar un estado de serenidad, equilibrio y contemplación profunda.
Reconocimiento y vigencia
Pese a la prohibición de las órdenes sufíes en Türkiye a comienzos del siglo XX, la tradición Mevlevi logró preservarse como manifestación cultural y espiritual. En 2005, la UNESCO incluyó la ceremonia del Sema en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
En la actualidad, las ceremonias mevlevíes se celebran en eventos culturales y religiosos en distintas regiones, y su legado continúa transmitiendo valores universales como el amor, la tolerancia y la paz.
En Siria, esta tradición mantiene su dimensión espiritual y cultural, reafirmando la riqueza del patrimonio sufí nacional y su papel en la vida religiosa del país, especialmente durante el mes sagrado del Ramadán.
Esraa Dubian/fm


