Ciudad de Panamá, 15 sep (SANA) La prolongada sequía que afecta a Panamá obligará a reducir nuevamente el tránsito de buques por el Canal a partir de octubre, debido a la disminución de los recursos hídricos necesarios para el funcionamiento de la vía interoceánica.
Las autoridades panameñas atribuyen la situación a los efectos del fenómeno de El Niño, asociado con cambios en las temperaturas del Pacífico tropical y alteraciones en los patrones de lluvias, que han provocado una disminución de las precipitaciones y llevaron al país a declarar el estado de emergencia.
La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) redujo el pasado 4 de septiembre de 36 a 32 el número de tránsitos diarios como medida para conservar agua.
De acuerdo con un proyecto de presupuesto presentado al Parlamento, a partir de octubre se prevé disminuir esa cifra hasta un promedio de 29,5 buques diarios.
El ministro para Asuntos del Canal, José Ramón Icaza, afirmó que el presupuesto aprobado permitirá que la ruta continúe funcionando de manera “segura, eficiente y rentable” pese a las restricciones derivadas de la situación hídrica.
El Canal de Panamá depende de grandes volúmenes de agua dulce para las operaciones de sus esclusas, por lo que una reducción de los niveles de los embalses obliga a limitar tanto el número de embarcaciones como las condiciones de navegación.
La vía concentra cerca del 5 % del comercio mundial, lo que convierte cualquier reducción prolongada de su capacidad en un factor de presión para las cadenas internacionales de suministro.
Las restricciones recuerdan la situación registrada en 2023, cuando la ACP llegó a reducir el número de tránsitos diarios hasta 22 buques debido también a la escasez de agua vinculada a El Niño.
La importancia estratégica del canal adquiere una dimensión adicional en momentos en que el comercio marítimo enfrenta perturbaciones en otros corredores esenciales, particularmente en el estrecho de Ormuz por las tensiones entre Estados Unidos e Irán.
Por esa vía del Golfo circula una proporción significativa del comercio mundial de petróleo y gas, de modo que las restricciones simultáneas en corredores como Ormuz y Panamá aumentan las preocupaciones sobre los costos del transporte, los tiempos de entrega y la estabilidad de las cadenas globales de suministro.
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