Washington, 1 ago (SANA) Estados Unidos e Israel evalúan lanzar nuevos ataques contra instalaciones energéticas iraníes, aunque el presidente estadounidense, Donald Trump, aún no ha dado su aprobación final a la operación, informó este sábado la cadena CBS News.
La televisora, que citó a varias fuentes conocedoras de las conversaciones, señaló que Washington y Tel Aviv preparan una de las operaciones más agresivas emprendidas hasta ahora contra la infraestructura energética de Irán.
Las discusiones abarcan la magnitud de la ofensiva, la selección de los objetivos y el momento de su ejecución.
Según las fuentes, los responsables estadounidenses e israelíes analizan la posibilidad de completar los ataques antes de la apertura de los mercados financieros el lunes, con el propósito de limitar una eventual perturbación económica internacional.
Decisión todavía pendiente
CBS News indicó que Trump todavía no autorizó definitivamente la operación, por lo que el plan permanece bajo evaluación política y militar.
La Casa Blanca sostiene que el mandatario continúa apostando por una salida diplomática con Teherán, aunque mantiene la posibilidad de responder militarmente a nuevos ataques iraníes.
Washington y Teherán firmaron en junio un memorando de entendimiento destinado a poner fin a las hostilidades y abrir un proceso para alcanzar un acuerdo más duradero, pero las tensiones volvieron a intensificarse posteriormente.
La posible ofensiva se conoce en medio de una escalada regional y de las operaciones estadounidenses contra la navegación y los puertos iraníes.
El Ejército de Estados Unidos informó el viernes que desvió 30 buques mercantes desde que reanudó, el pasado 15 de julio, el bloqueo naval contra los puertos de Irán.
Washington justificó la medida por los ataques atribuidos a Teherán contra la navegación en el estrecho de Ormuz y por las operaciones con drones dirigidas contra varios países del golfo Pérsico y de la región.
El estrecho de Ormuz constituye una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo y gas, por lo que cualquier nueva ofensiva contra la infraestructura energética iraní podría tener repercusiones en los mercados internacionales.
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