La Haya, 21 ago (SANA) La directora general de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ), Sabrina Dallafior, reafirmó el compromiso del organismo de cooperar con Siria y los Estados miembros para impedir que vuelvan a repetirse tragedias provocadas por el uso de este tipo de armamento.
En una publicación difundida este viernes en la plataforma X, con motivo del 13º aniversario del ataque químico contra Guta, Dallafior señaló que el sufrimiento de las víctimas constituye un recordatorio contundente de la necesidad de preservar la norma internacional contra las armas químicas.
“En el aniversario del ataque químico perpetrado en 2013 en Guta, expreso mis más sinceras condolencias a las víctimas, los sobrevivientes y sus familias, así como a todas las personas afectadas por el uso de armas químicas en Siria y en otros lugares”, afirmó.
La responsable de la OPAQ indicó que esta semana examinó con el representante permanente de Siria ante la organización, Mohammad Katoub, los próximos pasos de la cooperación bilateral.
Explicó que los avances registrados recientemente, entre ellos el hallazgo de municiones químicas que no habían sido declaradas con anterioridad, ponen de manifiesto tanto la magnitud de las tareas pendientes como los resultados que pueden alcanzarse mediante una cooperación seria entre ambas partes.
Dallafior reiteró además su compromiso, en calidad de directora general de la OPAQ, de trabajar con Siria y con todos los Estados miembros para garantizar que las armas químicas no vuelvan a causar un sufrimiento semejante.
El ministro sirio de Asuntos Exteriores y Expatriados, Asaad Hassan al-Shaibani, anunció hoy que Siria iniciará mañana una nueva etapa en el tratamiento del legado de las armas químicas, mediante procedimientos técnicos destinados a su eliminación en coordinación con socios internacionales.
El 21 de agosto de 2013, el derrocado régimen de Al-Assad lanzó un ataque masivo con gas sarín, prohibido internacionalmente, contra zonas de Guta Oriental y Occidental. La agresión causó la muerte de más de 1.400 civiles, entre ellos unos 200 niños y mujeres, y dejó miles de afectados por asfixia e intoxicación, en una de las masacres más graves cometidas contra la población siria.
rr