Beirut, 31 may (SANA) La ofensiva israelí en el sur del Líbano ha entrado en una nueva fase tras el anuncio de la ampliación de las operaciones terrestres al norte del río Litani, una de las líneas de referencia más sensibles del conflicto entre Israel y la milicia Hezbolá.
La intensificación de los combates coincide con una creciente preocupación internacional por el deterioro de la situación humanitaria y el riesgo de una escalada regional de mayores proporciones.
Mientras el Ejército israelí asegura que busca consolidar el control operativo de determinadas áreas estratégicas, las autoridades libanesas denuncian una campaña de destrucción sistemática contra localidades e infraestructuras civiles.
Paralelamente, Naciones Unidas alerta de nuevos desplazamientos de población y de las dificultades para asistir a los afectados por los bombardeos.
Una operación israelí a gran escala se extiende a nuevas zonas
El Ejército israelí informó este domingo del inicio de una operación militar de gran envergadura en las alturas de Shaqif y en la zona de Wadi Al-Salouqi, en el sur del Líbano, confirmando además que sus tropas cruzaron el río Litani y ampliaron su presencia en nuevas áreas de la región.
Según una portavoz militar citada por medios internacionales, la ofensiva comenzó días atrás bajo la dirección de la 36 División y con apoyo de los servicios de inteligencia, concentrándose inicialmente en las inmediaciones de Nabatieh.
Las fuerzas israelíes también anunciaron la toma del Castillo de Beaufort, conocido localmente como Qalaat al-Shaqif, una posición de elevado valor estratégico que domina amplias zonas del sur libanés. Analistas consideran esta incursión una de las más profundas realizadas por Israel en territorio libanés desde su retirada del sur del país en el año 2000.
La expansión de las operaciones refleja la voluntad israelí de incrementar la presión militar sobre Hezbolá en un momento de persistente intercambio de ataques a ambos lados de la frontera.
Intensos ataques aéreos y demolición de viviendas en Nabatieh y Marjeyoun
La ampliación de la ofensiva terrestre ha estado acompañada por una intensa campaña aérea contra múltiples localidades del sur del Líbano.
Fuentes locales informaron de bombardeos sobre Arnoun, Kfar Tebnit, Kfar Remman, Kfarjouz y Dbeibine, así como sobre otras poblaciones de los distritos de Nabatieh y Marjeyoun. También se reportaron ataques contra Deir Zahrani, Arab Salim, Shaqra y Mayfadoun.
Además de los bombardeos, residentes y medios locales denunciaron la demolición de viviendas y daños generalizados en infraestructuras civiles.
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, calificó la ofensiva israelí como una escalada “peligrosa y sin precedentes” y acusó a Israel de aplicar una política de “tierra arrasada” mediante la destrucción de pueblos, ciudades y servicios esenciales.
“Esta política no traerá seguridad ni estabilidad”, afirmó el jefe del Gobierno libanés, que insistió en la necesidad de detener las operaciones militares y reactivar los mecanismos diplomáticos.
Bajas mutuas a pesar del alto el fuego
Los enfrentamientos continúan produciéndose pese al acuerdo de alto el fuego que entró en vigor el pasado abril y que ambas partes se acusan mutuamente de violar.
El Ejército israelí informó de la muerte de un soldado y de heridas a otros cuatro durante los combates en el sur del Líbano. Medios israelíes señalaron que las bajas militares acumuladas desde la entrada en vigor del cese de hostilidades ascienden a 13 efectivos.
Por otra parte, el Comando del Frente Interno israelí activó alertas en varias zonas del norte de Israel ante la posibilidad de lanzamientos de cohetes o drones desde territorio libanés.
Hezbolá, por su parte, continúa reivindicando ataques contra posiciones militares israelíes, mientras mantiene que sus acciones responden a las operaciones desarrolladas por Israel en territorio libanés.
La persistencia de los enfrentamientos pone en entredicho la efectividad del actual alto el fuego y aumenta la incertidumbre sobre una eventual ampliación del conflicto.
La ONU advierte sobre desplazamientos y ataques contra civiles
Las agencias de Naciones Unidas han intensificado sus advertencias sobre el impacto humanitario de la escalada militar.
El coordinador humanitario de la ONU en el Líbano, Imran Riza, expresó su profunda preocupación por las consecuencias de las órdenes de evacuación emitidas en amplias zonas del sur del país y por los riesgos que enfrentan los civiles durante los desplazamientos.
Según explicó, existen informes de personas heridas mientras intentaban abandonar las áreas afectadas, así como de dificultades para que ambulancias y equipos de rescate accedan a las zonas bombardeadas.
De acuerdo con datos citados por el Ministerio de Salud libanés, las operaciones militares han provocado decenas de muertos y heridos en los últimos días, entre ellos mujeres y menores de edad.
La Fuerza Provisional de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL) confirmó asimismo una intensa actividad militar israelí dentro de su área de operaciones y reiteró la necesidad de garantizar la libertad de movimiento de sus efectivos para cumplir con su mandato.
A estas preocupaciones se sumó la UNESCO, que denunció daños en varios emplazamientos arqueológicos y culturales del sur del país y recordó la obligación de proteger el patrimonio cultural durante los conflictos armados.
El Líbano se adhiere a la vía diplomática para poner fin a la guerra
En paralelo a la escalada militar, el Gobierno libanés insiste en la necesidad de avanzar por la vía diplomática para evitar una expansión del conflicto.
El primer ministro Nawaf Salam reiteró que las negociaciones continúan siendo la alternativa menos costosa para proteger al país y reducir las pérdidas humanas y materiales derivadas de la guerra.
El dirigente aseguró que Beirut mantiene como prioridades la consolidación de un alto el fuego efectivo, la retirada de las fuerzas israelíes y el retorno seguro de los desplazados a sus hogares.
Las autoridades libanesas mantienen contactos con actores regionales e internacionales en busca de fórmulas que permitan contener la escalada, aunque la evolución de los acontecimientos sobre el terreno alimenta los temores de una crisis humanitaria aún más grave en el sur del país.
Con los combates en expansión, miles de civiles atrapados entre los frentes y crecientes daños a infraestructuras esenciales, el conflicto vuelve a situar al Líbano ante uno de los momentos más delicados de los últimos años.
fm/as