Washington, 31 may (SANA) Un meteorito explotó en la atmósfera sobre el estado de Massachusetts, en el noreste de Estados Unidos, liberando una energía equivalente a unas 300 toneladas de TNT y provocando fuertes estruendos que fueron percibidos en varios estados del país, informó la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA).
Según declaró el portavoz de la NASA, Allard Beutel, a la agencia Associated Press, el objeto ingresó a la atmósfera terrestre a una velocidad aproximada de 120 mil 700 kilómetros por hora y se desintegró a una altitud cercana a los 60 kilómetros sobre la superficie.
La energía liberada durante la explosión generó ondas de choque que sacudieron edificaciones y causaron alarma entre la población. Testigos reportaron haber escuchado una doble detonación y sentido vibraciones similares a un temblor.
Beutel precisó que el objeto era una roca natural de aproximadamente un metro de diámetro y no restos de basura espacial. Asimismo, señaló que resulta poco probable que fragmentos del meteorito hayan alcanzado tierra firme y, de haber sobrevivido alguna parte a la desintegración, esta habría caído en el océano.
La Sociedad Meteorológica Estadounidense informó haber recibido decenas de reportes de residentes en una amplia zona que abarca desde Delaware hasta Montreal, en Canadá. Los testimonios coincidieron en la observación de una brillante bola de fuego visible a plena luz del día, acompañada por fuertes explosiones y movimientos del suelo.
Por su parte, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) confirmó haber recibido numerosos avisos sobre los temblores percibidos por la población, aunque sus estaciones de monitoreo no registraron actividad sísmica. La entidad concluyó que las vibraciones fueron provocadas por las ondas expansivas generadas durante la explosión atmosférica del meteorito.
Especialistas recordaron que el ingreso de pequeños meteoroides a la atmósfera terrestre constituye un fenómeno relativamente frecuente. Miles de toneladas de material espacial penetran diariamente en la envoltura gaseosa del planeta, aunque la gran mayoría se desintegra por completo debido a la intensa fricción con el aire antes de alcanzar la superficie.
El acontecimiento evoca el conocido episodio ocurrido en febrero de 2013 sobre la ciudad rusa de Cheliábinsk, cuando un meteorito de unos 20 metros de diámetro explotó en la atmósfera con una potencia estimada entre 300 y 500 kilotones de TNT. La onda expansiva provocó daños en miles de edificaciones y dejó alrededor de mil 500 heridos, principalmente por cristales rotos.
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