Madrid, 21 may (SANA) El Gobierno de España convocó hoy al encargado de negocios israelí en Madrid para protestar por el trato “brutal, degradante e inhumano” dado a activistas de la Flotilla de la Firmeza, interceptada por fuerzas israelíes cuando se dirigía hacia la Franja de Gaza.
La reacción española se produjo tras la difusión de videos publicados por el ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, en los que aparecen activistas detenidos con las manos atadas y obligados a arrodillarse bajo custodia militar israelí.
El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, calificó a través de la plataforma X, las imágenes de “espantosas, inhumanas y vergonzosas”, y denunció que los activistas fueron sometidos a un trato humillante por parte de autoridades israelíes.
Albares señaló que entre los detenidos se encuentran ciudadanos españoles y exigió la liberación inmediata de todos los participantes de la flotilla, además de una disculpa pública por parte de Israel.
Según el jefe de la diplomacia española, Madrid transmitió al representante israelí su “rechazo absoluto” y su “profundo disgusto” ante lo sucedido.
Las imágenes provocaron una amplia reacción internacional y llevaron también a Francia, Italia, Bélgica, Canadá y Países Bajos a convocar a representantes diplomáticos israelíes para pedir explicaciones.
Por su parte, el embajador alemán en Israel, Steffen Seibert, consideró que el trato dado a los activistas resulta “completamente inaceptable” y contrario a los valores fundamentales europeos.
Dentro de Israel también surgieron críticas por la difusión de los videos. El ministro israelí de Exteriores, Gideon Sa’ar, acusó a Ben-Gvir de perjudicar la imagen internacional del país.
El Ministerio israelí de Asuntos Exteriores confirmó la detención de todos los integrantes de la flotilla y su traslado a embarcaciones militares israelíes.
De acuerdo con los organizadores, la flotilla estaba integrada por 50 embarcaciones y transportaba a 428 activistas de 44 países, incluidos ciudadanos europeos y turcos, con el objetivo de entregar ayuda humanitaria a Gaza y denunciar el bloqueo impuesto sobre el enclave palestino.
Organizaciones de derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional, condenaron la operación y calificaron el trato a los activistas de “vergonzoso e inhumano”.
La Franja de Gaza enfrenta una severa crisis humanitaria en medio de la ofensiva israelí, que ha dejado decenas de miles de muertos y heridos, la mayoría mujeres y niños.
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