Bamako, 27 mar (SANA) La escalada de la situación de seguridad y militar continúa en Malí, en África occidental, donde combatientes locales y grupos armados vinculados a Al-Qaeda tomaron este lunes la ciudad estratégica de Kidal, en el norte del país, tras dos días de enfrentamientos con el ejército.
Según la agencia AFP, el país se encuentra en estado de expectación tras la muerte del ministro de Defensa, Sadio Camara, mientras el jefe del consejo militar, el general Assimi Goïta, permanece fuera de la escena pública y no ha emitido declaraciones desde el inicio de los combates, considerados los más intensos desde que la junta militar asumió el poder en 2020.
“Hemos abandonado Kidal, ya no estamos allí”, citó la agencia a una fuente cercana al gobernador de la ciudad, confirmando la presencia de combatientes dentro de la ciudad.
Tras los violentos enfrentamientos entre el ejército y los grupos armados durante el sábado y el domingo, la calma volvió la mañana del lunes a la capital, Bamako, y a la ciudad de Kati, situada a 15 kilómetros, que habían sido escenario de los combates más intensos.
AFP informó que las escuelas y oficinas reabrieron en Bamako y que los habitantes regresaron a sus actividades, mientras se retiraron los puestos de control establecidos por el ejército en las carreteras que conducen a los cuarteles y al aeropuerto, aunque se observó un amplio despliegue de soldados fuertemente armados.
“Realizamos operaciones de rastreo durante toda la noche, lo que nos permitió reducir los puestos de control, y ahora contamos con los ciudadanos para informar sobre cualquier individuo sospechoso en los barrios”, declaró un oficial a la agencia.
El Gobierno de Malí había anunciado el domingo la muerte del ministro de Defensa y de varios miembros de su familia en un atentado con coche bomba que tuvo como objetivo su residencia en la localidad de Kati.
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