Jerusalén ocupada, 10 abr (SANA) Alrededor de 100.000 palestinos realizaron la oración del viernes en la Mezquita de Al-Aqsa, en el primer viernes desde su reapertura tras 40 días de cierre impuesto por las autoridades israelíes.
El Departamento Islámico de Waqf en Jerusalén informó que esta masiva afluencia se produjo después de más de cinco semanas de restricciones, aplicadas bajo el pretexto del conflicto militar con Irán.
Desde el amanecer, miles de fieles comenzaron a llegar al recinto, que se vio colmado por hombres, mujeres, niños y ancianos en una escena que reflejaba el profundo anhelo de los palestinos por regresar a su lugar de culto tras una prolongada ausencia.
El director de la Mezquita de Al-Aqsa, el jeque Omar Kiswani, declaró a la Agencia Anadolu que este era el segundo día de reapertura del recinto y el primer viernes, en el que “cerca de 100.000 fieles acudieron en masa, tras haber esperado durante semanas para poder entrar”.
Añadió que la gran asistencia transmite un mensaje claro al mundo de que la Mezquita de Al-Aqsa es un derecho exclusivo de los musulmanes, y aseguró que el recinto continuará lleno de fieles.
Durante la jornada, el predicador de la mezquita, el jeque Muhammad Salim, felicitó a los asistentes por su regreso, destacando el significado espiritual del reencuentro tras semanas de prohibición.
La reapertura tuvo lugar al amanecer del jueves, en un contexto marcado por la entrada en vigor de una tregua temporal de dos semanas entre Estados Unidos e Irán, tras la reciente escalada militar iniciada el 28 de febrero.
A pesar de la reapertura, se registró una fuerte presencia de seguridad israelí en la Ciudad Vieja y sus alrededores, con cientos de agentes desplegados en los accesos al recinto, donde se llevaron a cabo controles de identidad y detenciones de algunos jóvenes.
Durante los 40 días de cierre, las oraciones y el llamado a la oración estuvieron restringidos a los guardias de la mezquita y a un número limitado de empleados del Waqf, lo que impidió a los fieles realizar cinco oraciones consecutivas del viernes durante marzo y abril.
El cierre, iniciado el 28 de febrero, también incluyó la Iglesia del Santo Sepulcro y coincidió con la prohibición, por primera vez desde 1967, de la oración del Eid al-Fitr en la Mezquita de Al-Aqsa.
Mientras tanto, las autoridades israelíes permitieron oraciones limitadas de judíos en el Muro de las Lamentaciones durante la Pascua judía, en contraste con el cierre total impuesto al recinto islámico.
La reapertura estuvo marcada por un ambiente de júbilo entre los fieles, quienes expresaron su alegría por poder volver a rezar en Al-Aqsa tras semanas de restricciones.
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