Islamabad, 29 mar (SANA) Pakistán se posiciona como un actor clave en los esfuerzos diplomáticos para contener la guerra en curso entre Estados Unidos, Israel e Irán, al promover iniciativas orientadas a reducir tensiones en una coyuntura regional de alta complejidad.
Las gestiones de Islamabad incluyeron la celebración de una reunión cuadrilateral con la participación de los ministros de Asuntos Exteriores de Pakistán, Türkiye, Egipto y Arabia Saudita, en un intento por articular una respuesta regional basada en mecanismos diplomáticos y medidas de fomento de la confianza.
Diplomacia extraoficial
En este contexto, Pakistán ha desarrollado canales de comunicación no oficiales entre las partes en conflicto. El ministro de Asuntos Exteriores, Mohammad Ishaq Dar, sostuvo encuentros bilaterales con sus homólogos de Türkiye, Arabia Saudita y Egipto como antesala del encuentro multilateral.
Dar reiteró que “el diálogo, la diplomacia y las medidas de fomento de la confianza son la única vía para avanzar”, al tiempo que subrayó, en contacto con su homólogo iraní Abbas Araqchi, la necesidad de reducir la tensión para alcanzar una paz sostenible.
Informes de prensa indican que Islamabad logró persuadir a Teherán para permitir el tránsito de 20 petroleros a través del Estrecho de Ormuz bajo bandera pakistaní, a razón de dos por día, además de impulsar una suspensión parcial del embargo comercial con Irán durante tres meses.
Asimismo, Pakistán facilitó la exportación de 12 productos alimenticios hacia el mercado iraní, con proyección hacia países de Asia Central, lo que evidencia un enfoque pragmático orientado a aliviar tensiones económicas paralelas al conflicto.
Pakistán: canal indirecto entre Washington y Teherán
El papel de Islamabad ha evolucionado hacia un mecanismo de mediación indirecta entre Washington y Teherán, aprovechando sus relaciones relativamente estables con ambas partes y su interés en preservar la seguridad regional.
Según fuentes estadounidenses, Pakistán transmitió a Irán una propuesta de 15 puntos elaborada por Washington, a la que Teherán respondió con cinco planteamientos, en un proceso que ambas partes han descrito como intercambios indirectos y no como negociaciones formales.
Más allá de la transmisión de mensajes, Islamabad ha contribuido a coordinar contactos indirectos en cooperación con el denominado Cuarteto regional, proponiendo medidas prácticas como la facilitación del comercio y el tránsito energético.
En paralelo, el jefe del ejército pakistaní, Asim Munir, mantuvo contactos con el presidente estadounidense Donald Trump y enviados de Washington, así como con autoridades iraníes, lo que refleja una implicación que trasciende el ámbito estrictamente diplomático.
Aprovechando la influencia… y una oportunidad regional
El margen de acción de Pakistán se sustenta en un delicado equilibrio geopolítico, marcado por sus vínculos con Estados Unidos y su proximidad geográfica con Irán, con el que comparte una extensa frontera.
Aunque los avances iniciales —especialmente en relación con el Estrecho de Ormuz— sugieren resultados concretos, persisten desafíos significativos asociados a la continuidad de las operaciones militares y a cuestiones estructurales como el programa nuclear iraní, los misiles balísticos y el equilibrio regional.
No obstante, los progresos registrados en la facilitación del tránsito marítimo y la reactivación parcial del comercio podrían sentar las bases para una iniciativa más amplia orientada a la desescalada.
Este papel se inscribe en la tradición diplomática de Pakistán como mediador en conflictos regionales, desde su participación en las negociaciones para la retirada soviética de Afganistán en 1988 hasta su rol en los contactos entre Washington y los talibanes en 2020, en un intento por reforzar su posicionamiento estratégico en el escenario internacional.
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