Damasco, 7 mar (SANA) El transporte marítimo a través del estratégico Estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente una quinta parte del suministro energético mundial, se mantiene prácticamente detenido por sexto día consecutivo desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Esta interrupción ha generado graves repercusiones en los mercados energéticos internacionales y ha elevado la preocupación entre los inversores.
Irán continúa lanzando ataques con misiles y drones contra varios países de la región, causando víctimas y daños materiales, como respuesta a los ataques estadounidenses e israelíes que comenzaron el pasado sábado en territorio iraní.
Los precios mundiales del petróleo alcanzan máximos históricos
Tras los anuncios del presidente estadounidense Donald Trump sobre la continuación del conflicto hasta la “rendición total” de Irán, los precios del petróleo experimentaron un fuerte incremento. El crudo Brent superó los 92 dólares por barril y el West Texas Intermediate (WTI) alcanzó los 90,48 dólares, representando un aumento superior al 11 %.
En el Kurdistán iraquí, las autoridades anunciaron la suspensión temporal de la producción en un yacimiento operado por una empresa estadounidense debido a un ataque terrorista, en medio del bloqueo continuo del Estrecho de Ormuz. Para entrega en mayo, el crudo Brent cerró en 88,86 dólares, mientras que el WTI para abril se situó en 85,48 dólares por barril.
El ministro de Energía de Qatar, Saad al-Kaabi, advirtió que la escalada militar podría detener las exportaciones de energía del Golfo en cuestión de semanas y llevar los precios del petróleo hasta los 150 dólares por barril. Además, advirtió que la reanudación del suministro de gas natural licuado (GNL) podría tardar semanas o incluso meses, incluso después del fin del conflicto, tras recientes ataques iraníes a instalaciones energéticas cataríes.
Acciones diplomáticas de Qatar
El primer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de Qatar, Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, sostuvo conversaciones con sus homólogos internacionales para abordar la escalada militar y buscar soluciones pacíficas. Subrayó que los ataques iraníes contra territorio qatarí constituyen una violación flagrante de la soberanía nacional y son inaceptables bajo cualquier circunstancia.
Qatar reafirmó su compromiso de neutralidad en los conflictos regionales y su papel en facilitar el diálogo entre Irán y la comunidad internacional. La reanudación de los ataques amenaza los entendimientos bilaterales y aumenta las tensiones en la región.
Baréin, Estados Unidos y Reino Unido celebraron consultas extraordinarias para coordinar una respuesta conjunta frente a la agresión externa y garantizar la seguridad de los Estados miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG).
Por su parte, el rey Abdullah II de Jordania y el primer ministro canadiense, Mark Carney, condenaron los ataques iraníes y subrayaron la necesidad de detener la escalada militar y priorizar el diálogo diplomático.
Advertencias de la ONU y situación humanitaria
A nivel internacional, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, hizo un llamado urgente a la desescalada en Oriente Medio, alertando sobre nuevos bombardeos y destrucción, y exhortó a la comunidad internacional a proteger a la población civil.
La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) calificó la guerra como una grave emergencia humanitaria que requiere atención inmediata y coordinación internacional.
Restricciones al transporte y afectaciones económicas
Azerbaiyán suspendió el tránsito de camiones y el flujo en todos sus cruces fronterizos con Irán tras los ataques con drones a Najicheván, que dejaron heridos y daños materiales.
Francia confirmó que 60 barcos franceses se encuentran varados en el Golfo Pérsico y el Mar Rojo como consecuencia de la escalada militar, y las autoridades parisinas implementan medidas para garantizar la seguridad de la navegación y de las tripulaciones.
Expertos advierten que la prolongación del conflicto entre Estados Unidos e Israel, por un lado, e Irán, por el otro, podría derivar en una interrupción sostenida del Estrecho de Ormuz, redefiniendo las alianzas internacionales, reforzando la presencia militar en rutas marítimas clave y desafiando la capacidad de productores y consumidores de encontrar rutas logísticas alternativas con rapidez.
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