Capitales, 27 feb (SANA) Una nueva y peligrosa ola de tensión estalló hoy entre Afganistán y Pakistán, tras intensos enfrentamientos cerca del paso fronterizo de Torkham. Ambas partes intercambiaron ataques aéreos y fuego de artillería, en una escalada militar que vuelve a encender las alarmas en la región.
El Ministerio de Defensa afgano anunció la ejecución de una serie de bombardeos contra instalaciones militares en la capital pakistaní, Islamabad, y en otras zonas del país, entre ellas un emplazamiento cercano a Faizabad, otro en Nowshera y objetivos en Abbottabad. Kabul afirmó que estas acciones constituyen una represalia por ataques pakistaníes previos.
En respuesta, fuerzas pakistaníes lanzaron un ataque aéreo contra la capital afgana, Kabul, y bombardearon una base militar en la provincia de Kandahar, al sur del territorio afgano.
El ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, aseguró en un mensaje publicado en la plataforma X que la paciencia de su país “se ha agotado” y advirtió que Islamabad está dispuesto a librar una guerra abierta.
Elevadas pérdidas humanas y materiales
Ambas partes informaron de numerosas bajas y daños materiales.
El ministro de Información pakistaní, Attaullah Tarar, declaró que 133 personas murieron en el lado afgano y más de 200 resultaron heridas. Asimismo, indicó que 27 posiciones militares fueron destruidas y que nueve puestos de control quedaron bajo control pakistaní.
Por su parte, el portavoz adjunto de la administración afgana, Hamdullah Fitrat, anunció la muerte de 55 soldados pakistaníes y la captura de otros 23, además de la incautación de armas, un cuartel militar y 19 puestos de control.
Las cifras ofrecidas por ambos gobiernos no han podido ser verificadas de manera independiente.
Llamamientos internacionales a la contención
Ante el rápido deterioro de la situación, la comunidad internacional intensificó sus llamados a una desescalada inmediata.
El secretario general de la ONU, António Guterres, instó a ambas partes a respetar el derecho internacional, proteger a la población civil y resolver sus diferencias por la vía diplomática.
Desde Moscú, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, Maria Zakharova, expresó la preocupación de su país por la creciente escalada y exhortó a Kabul e Islamabad a evitar una confrontación mayor y retomar las negociaciones.
China, por su parte, subrayó la necesidad de un alto el fuego inmediato. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Mao Ning, destacó la importancia de la moderación y el diálogo para preservar la estabilidad regional.
Nueva crisis tras una tregua frágil
La actual escalada se produce tras una semana marcada por el aumento de tensiones y la intensificación de bombardeos por parte de Pakistán, y meses después de enfrentamientos similares registrados en octubre pasado.
Aquella crisis concluyó con un alto el fuego temporal negociado con la mediación de Türkiye, Qatar y Arabia Saudí, un acuerdo que ahora parece debilitado ante el recrudecimiento de las hostilidades.
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