París, 21 sep (SANA) Un estudio realizado en Francia con más de 112.000 participantes asoció un consumo elevado de determinados conservantes alimentarios con un mayor riesgo de hipertensión y enfermedades cardiovasculares, aunque sus autores advirtieron de que los resultados no demuestran una relación causal.
La investigación, elaborada por científicos del Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia (INSERM) y de las universidades Sorbonne Paris Nord y Paris Cité, fue publicada en el European Heart Journal, según informó el portal especializado Science Daily.
El trabajo analizó los datos de 112.395 personas participantes en el proyecto NutriNet-Santé, que estudia la relación entre alimentación y salud. Los voluntarios registraron durante tres días, cada seis meses, los alimentos y bebidas que consumían, mientras su estado de salud fue seguido durante una media de entre siete y ocho años.
Los investigadores constataron que el 99,5 % de los participantes había consumido al menos un conservante durante los dos primeros años del seguimiento.
Entre quienes registraron un mayor consumo de conservantes no antioxidantes, el riesgo de desarrollar hipertensión fue un 29 % superior y el de enfermedades cardiovasculares, un 16 % mayor respecto a las personas con una ingesta más baja.
En el caso de los conservantes antioxidantes, su consumo elevado se asoció con un incremento del 22 % en el riesgo de hipertensión.
De los 17 conservantes analizados con mayor frecuencia, ocho mostraron una asociación con un mayor riesgo de hipertensión: sorbato de potasio (E202), metabisulfito de potasio (E224), nitrito de sodio (E250), ácido ascórbico (E300), ascorbato de sodio (E301), eritorbato de sodio (E316), ácido cítrico (E330) y extractos de romero (E392).
Estas sustancias se emplean habitualmente para conservar alimentos y bebidas, prolongar su vida útil y evitar procesos como la oxidación o cambios de color y sabor.
Los autores recalcaron que, al tratarse de un estudio observacional, los resultados permiten identificar asociaciones estadísticas, pero no demostrar que estos conservantes causen directamente hipertensión o enfermedades cardiovasculares.
El equipo investigador continúa estudiando la relación entre los aditivos alimentarios y los productos ultraprocesados con la inflamación, el estrés oxidativo, el metabolismo y la microbiota intestinal para determinar los posibles mecanismos implicados en la salud cardiovascular.
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