Moscú, 28 jul (SANA) Investigadores rusos se preparan para iniciar un ensayo clínico destinado a evaluar un tratamiento experimental contra la artrosis basado en la inyección de exosomas directamente en las articulaciones afectadas.
El objetivo es determinar si estas pequeñas vesículas secretadas por las células pueden reducir la inflamación y estimular la regeneración del cartílago dañado.
Según informó Sputnik, el tratamiento continúa en fase de investigación y el programa se desarrolla mediante una colaboración entre el Instituto de Reumatología Nasunova y el Centro Nacional de Investigación Médica Kulakov.
Los científicos explicaron que la artrosis es una de las enfermedades articulares más frecuentes y provoca el deterioro del cartílago que recubre los extremos de los huesos, además de afectar los tejidos circundantes.
Esta afección puede causar dolor, rigidez y dificultades de movimiento.
Estudios recientes indican que la inflamación crónica desempeña un papel relevante en el desarrollo de la enfermedad, y no solo el desgaste mecánico del cartílago.
Este hallazgo impulsó la búsqueda de terapias dirigidas a las causas y los mecanismos de la artrosis, en lugar de limitarse al alivio de los síntomas.
Los tratamientos disponibles en la actualidad se concentran principalmente en reducir el dolor y mejorar la movilidad, pero no permiten regenerar el cartílago afectado, por lo que las terapias regenerativas se han convertido en un campo prioritario de investigación.
El equipo señaló que los exosomas son vesículas microscópicas utilizadas por las células para transportar proteínas, lípidos y moléculas genéticas reguladoras.
Estas estructuras pueden intervenir en diversos procesos biológicos, entre ellos el control de la inflamación y la reparación de los tejidos.
La terapia propuesta emplea exosomas obtenidos de células mesenquimales, que pueden extraerse de distintas fuentes biológicas, como la médula ósea, con el propósito de aprovechar sus propiedades regenerativas.
El éxito de los ensayos podría abrir el camino a nuevas opciones de tratamiento para la artrosis, aunque su aplicación médica dependerá de que los estudios en humanos demuestren su eficacia y seguridad.
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