Nueva York, 4 abr (SANA) Investigadores en salud pública advirtieron sobre el aumento de pacientes en Estados Unidos que rechazan transfusiones de sangre provenientes de donantes vacunados contra la COVID-19.
Subrayan que estas decisiones carecen de base científica y pueden retrasar tratamientos, poniendo en peligro la vida de los enfermos.
Según un informe publicado por el diario británico “Daily Mail”, basado en un estudio del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt, al menos 15 pacientes, o sus familias, se negaron a recibir sangre de donantes vacunados.
La mayoría de los casos correspondían a niños y adolescentes, lo que derivó en complicaciones como shock, anemia y aplazamiento de intervenciones quirúrgicas.
Médicos explicaron que este rechazo está influido, en parte, por campañas del exsecretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., quien ha cuestionado la seguridad de las vacunas contra la COVID-19, lo que llevó a algunos pacientes a exigir sangre de donantes no vacunados.
Indicaron que “esta creencia errónea puede provocar retrasos en la atención médica y generar complicaciones graves, como fallo orgánico o accidentes cerebrovasculares, especialmente en menores”.
Los especialistas también alertaron que el aumento de la demanda de sangre “no vacunada” podría afectar los protocolos de seguridad, en un contexto de escasez crítica de reservas en Estados Unidos, que cayeron un 35 % en enero de 2026.
Instituciones médicas reiteraron que la sangre de donantes vacunados es completamente segura y que no existe evidencia científica que respalde los temores sobre efectos de las vacunas en las transfusiones.
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