Berlín, 30 may (SANA) Un equipo de científicos del Instituto Max Planck para el Comportamiento Animal y de la Universidad de Bonn identificó indicios de que las palomas podrían utilizar un mecanismo biológico localizado en el hígado para orientarse durante el vuelo y regresar a sus lugares de origen.
Según una investigación divulgada por la agencia “Associated Press”, determinadas células inmunitarias ricas en hierro presentes en el hígado de estas aves podrían desempeñar un papel clave en la detección del campo magnético terrestre, una capacidad que explicaría su notable precisión para recorrer largas distancias y encontrar el camino de regreso.
Las palomas figuran entre las especies con mayores capacidades de orientación natural, ya que son capaces de recorrer cientos de kilómetros y regresar con precisión a sus nidos, una habilidad que ha despertado el interés de la comunidad científica durante décadas.
Sin embargo, el mecanismo exacto que les permite identificar direcciones y rutas sigue siendo objeto de debate e investigación.
Los científicos explicaron que, mediante análisis de laboratorio, detectaron señales asociadas al campo magnético terrestre en células especializadas del hígado encargadas de procesar glóbulos rojos y almacenar hierro.
Los resultados sugieren que estas células podrían funcionar como una especie de sistema biológico de orientación, similar a una brújula interna.
Durante los experimentos, los investigadores observaron que, al alterar temporalmente el funcionamiento de estas células, disminuía de forma significativa la capacidad de las palomas para regresar con precisión a sus rutas habituales.
Además, el estudio reveló que dichas células están conectadas a fibras nerviosas hepáticas, lo que podría permitir la transmisión de información relacionada con el campo magnético hacia el cerebro para su procesamiento.
Pese a los hallazgos, los especialistas subrayaron que la orientación magnética en las aves probablemente no depende de un único mecanismo biológico.
Diversas investigaciones previas apuntan a que órganos como los ojos, el pico y el oído interno también podrían intervenir en la percepción de los campos magnéticos terrestres.
Los autores consideran que estos resultados aportan nuevas pistas para comprender cómo las aves migratorias y otras especies utilizan las señales magnéticas del planeta para desplazarse, y podrían abrir nuevas líneas de investigación sobre los sistemas naturales de navegación en el reino animal.
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