Damasco, 20 may (SANA) Ibrahim Rifi, un joven español de origen marroquí, recuerda cómo vio por primera vez la serie Al Taghriba al Filastinia (La diáspora palestina) en 2018, después de que un amigo le recomendara verla. Rifi no había imaginado que la obra quedaría grabada en su memoria hasta hoy.
Para el joven, la serie no fue solo una producción dramática sobre Palestina, sino una ventana tardía a un mundo que había permanecido distante para su generación de hijos de inmigrantes marroquíes nacidos y criados en España.
En una conversación con SANA, Rifi explicó que la obra le permitió conocer los detalles de la vida cotidiana palestina tanto como acercarse a la Nakba, la catástrofe provocada por Israel en 1948. Recuerda las aldeas de piedra, los olivares, las bodas y las expresiones palestinas que escuchó por primera vez. Pero lo que más quedó grabado en su memoria, fueron las escenas de desplazamiento y refugio.
“Hasta hoy, cuando se menciona la Nakba, pienso en ‘Al Taghriba al Filastinia’”, dice.
Con motivo del aniversario de la Nakba palestina este año, la serie volvió a circular ampliamente en redes sociales y medios árabes, donde se compartieron escenas y fragmentos de la producción, además de reportajes y programas que repasaron su permanencia en la memoria colectiva más de veinte años después de su estreno.
Para Rifi, fue precisamente esa dimensión humana la que hizo que la obra le resultara cercana, pese a la distancia lingüística y cultural. El joven había intentado recomendar la serie a amigos españoles interesados en la causa palestina, aunque la falta de traducción siguió siendo un obstáculo importante.
“La serie debería traducirse, porque mucha gente en Occidente, incluso personas de origen árabe, no entiende el dialecto palestino, pese a que la obra explica desde el inicio lo ocurrido de una manera humana y clara”, señaló. “Me gustaría formar parte de su traducción”, añadió.

La memoria de la Nakba en la pantalla
Más de dos décadas después de su primera emisión durante el Ramadán de 2004, la serie escrita por el poeta y guionista palestino Walid Saif y dirigida por el fallecido cineasta sirio Hatem Ali mantiene un lugar excepcional en la memoria árabe como una de las producciones dramáticas más destacadas sobre la causa palestina desde una perspectiva humana y social, alejada de los discursos políticos directos.
La obra marcó un punto de inflexión en la historia de la televisión árabe al reconstruir la Nakba palestina a través de los detalles de la vida diaria de una familia campesina enfrentada al desplazamiento y al desarraigo provocados por Israel, así como a las transformaciones sociales y políticas previas y posteriores a 1948.
La relación de Hatem Ali con la serie no fue únicamente artística. El director sirio, descendiente de una familia desplazada por Israel de los Altos del Golán ocupados, habló en varias ocasiones de cómo la obra reflejaba aspectos de su propia experiencia humana, algo que otorgó a la serie una fuerte carga emocional y una capacidad singular para conectar con públicos dentro y fuera del mundo árabe.

Los creadores de la producción evitaron además el lenguaje panfletario habitual y presentaron la cuestión palestina como una historia humana abierta a las experiencias universales del exilio y el refugio.
Posteriormente, Walid Saif amplió literariamente el universo de “Al Taghriba al Filastinia” al convertir la obra en dos novelas, “Ayyam al Bilad” (“Los días de la tierra”) y “Hikaya al Mukhayyam” (“Historias del campamento”), publicadas en 2022, en las que continuó narrando las transformaciones sociales y humanas vividas por los palestinos antes y después de la Nakba.
Saif tampoco parece haber descartado una continuación televisiva. El año pasado, el diario jordano Rai al Youm citó al escritor diciendo que “no hay nada que impida” producir una segunda parte de la serie.
Para muchos espectadores árabes, la fuerza de “Al Taghriba al Filastinia” no radicó únicamente en reconstruir hechos históricos, sino en convertir la vida cotidiana palestina en una memoria visual colectiva mediante un ritmo pausado y una narrativa centrada en las personas comunes —el campesino, la madre, el refugiado y el combatiente— más que en los eslóganes políticos.
Presencia renovada en tiempos de guerra
El periodista palestino Ramzi al Bayruti, refugiado palestino de Gaza residente en España, afirmó que la serie dejó “una huella profunda” en la conciencia árabe debido a su tratamiento profesional y preciso de la Nakba.
Al Bayruti afrimó que algunas escenas parecían “más cercanas a una experiencia real que a una actuación”, especialmente las interpretadas por el fallecido actor sirio Khaled Taja, que siguen presentes en la memoria de muchos espectadores.

Al Bairuti considera además que la serie recuperó fuerza durante la reciente ofensiva israelí en Gaza, especialmente con la difusión de escenas acompañadas de su reconocida banda sonora en plataformas sociales, en medio de las similitudes que muchos observaron entre las imágenes actuales de desplazados y campamentos en Gaza y las mostradas en la producción sobre la Nakba de 1948.
“Al Taghriba al Filastinia es una de las obras dramáticas más poderosas sobre la Nakba y quizá sobre el conflicto árabe-israelí en general”, afirmó.
La serie representó, según numerosos críticos y espectadores, uno de los ejemplos más sólidos de la dramaturgia siria capaz de transformar la historia árabe contemporánea en una narrativa visual duradera, no solo por su temática, sino también por su estilo lento y sereno y por la atención a los pequeños detalles que otorgaron a sus personajes una dimensión humana compleja y alejada de los estereotipos.
Más de veinte años después de su producción, Al Taghriba al Filastinia sigue presente en el debate árabe, no solo como una obra que documenta el pasado, sino como una narrativa artística que resurge cada vez que los palestinos vuelven a enfrentarse a las mismas escenas de desplazamiento y pérdida que no han abandonado su memoria desde 1948.
Okba Mohammad