Damasco, 8 ago (SANA) Siria intenta convertir su posición geográfica en una ventaja económica con la iniciativa de los “Cuatro Mares”, un proyecto de interconexión regional que aspira a enlazar el Golfo, Irak y Asia Central con Türkiye y Europa a través del Mediterráneo.
El plan, todavía en fase de desarrollo, combina corredores ferroviarios y carreteros, puertos, redes energéticas, interconexiones eléctricas y telecomunicaciones, y forma parte de la estrategia del Gobierno sirio para atraer inversiones y situar al país nuevamente como punto de tránsito entre Oriente y Occidente.
Más que un único proyecto de infraestructura, la iniciativa pretende articular diferentes rutas comerciales y energéticas con las que Damasco busca aprovechar una localización que históricamente convirtió a Siria en un cruce entre el Mediterráneo, Mesopotamia, Anatolia y la península arábiga.
La geografía se convierte en valor económico
El presidente sirio, Ahmad Al-Sharaa, afirmó el pasado 24 de abril, durante una reunión de la Unión Europea y socios regionales en Nicosia, que las iniciativas de los “Cuatro Mares” y los “Nueve Corredores” podrían transformar Siria en una “arteria alternativa y segura” entre Asia Central, el Golfo y Europa.
Una semana antes, durante el Foro Diplomático de Antalya, al-Sharaa ya había vinculado el futuro económico sirio con la seguridad de las cadenas de suministro y los flujos energéticos entre Oriente y Occidente.
Para Damasco, el argumento es sencillo: si las nuevas rutas comerciales buscan alternativas más cortas, diversificadas y seguras, Siria puede recuperar relevancia como territorio de tránsito.
Pero convertir esa ventaja geográfica en beneficios económicos exige rehabilitar una infraestructura muy deteriorada y atraer un volumen considerable de capital extranjero.
El Gobierno sirio sostiene que la inversión privada e internacional será una de las principales herramientas para financiar ese proceso de reconstrucción.
La energía reabre el camino hacia el Mediterráneo
El sector energético es, hasta ahora, uno de los ámbitos donde ese proyecto comienza a traducirse en iniciativas concretas.
Siria e Irak trabajan en la rehabilitación del histórico corredor petrolero Kirkuk-Baniyas, concebido para transportar crudo iraquí hasta la costa mediterránea siria.
El 18 de julio, la Compañía Siria de Petróleo y Basra Oil Company firmaron un memorando para rehabilitar el tramo Haditha-Baniyas.
Paralelamente, un consorcio integrado por Chevron, UCC Holding y TI Capital recibió el encargo de elaborar los estudios técnicos y financieros.
Según las autoridades sirias, la infraestructura podría alcanzar una capacidad cercana a los dos millones de barriles diarios, una cifra que, de materializarse, devolvería al país un papel relevante como salida mediterránea para el petróleo iraquí.
El ministro de Energía, Mohammad al-Bachir, definió el acuerdo como un paso estratégico para recuperar uno de los principales corredores energéticos de la región.
Estados Unidos también ha mostrado interés en la rehabilitación del oleoducto y considera que su puesta en funcionamiento podría restablecer una vía de exportación entre Irak y los mercados mediterráneos.
La lógica del proyecto comenzó a ensayarse desde abril con la llegada de convoyes de fuelóleo iraquí a territorio sirio a través del paso de Al-Tanf con destino a la refinería de Baniyas.
Parte de esas cargas fue posteriormente embarcada hacia mercados internacionales, un esquema todavía limitado pero que Damasco presenta como precedente de una futura red energética regional.
La conexión ferroviaria, arteria del corredor económico
Si los hidrocarburos representan la vertiente energética de los Cuatro Mares, el ferrocarril aparece como el elemento imprescindible para transformar distintos proyectos bilaterales en un corredor comercial más amplio.
El encargado de negocios sirio en Washington, Mohammad Qanatari, señaló en junio que el modelo depende de integrar redes eléctricas y energéticas con ferrocarriles, telecomunicaciones y otras infraestructuras de transporte.
El plan ganó mayor concreción esta semana, después de que el ministro sirio de Asuntos Exteriores, Asaad Hassan al-Chaibani, anunciara en Ankara trabajos para acelerar la puesta en marcha del Comité de los Cuatro Mares y avanzar en una conexión ferroviaria entre Siria, Türkiye, Arabia Saudita y Jordania.
Al-Chaibani defendió que Siria dispone de una de las rutas terrestres más cortas entre los mercados del Golfo y los corredores turcos que desembocan en Europa.
Türkiye, por su parte, respalda los proyectos de interconexión y ha planteado ampliar los pasos fronterizos, mejorar carreteras y ferrocarriles y aumentar la capacidad logística con Siria.
De prosperar, esa red permitiría transportar mercancías desde la península arábiga hacia Türkiye y Europa sin depender exclusivamente de las rutas marítimas tradicionales.
Del corredor comercial a una plataforma de inversión
El proyecto de los Cuatro Mares no se limita al tránsito de mercancías.
Damasco busca que la recuperación de puertos, carreteras, ferrocarriles y redes energéticas genere a su vez inversiones en logística, industria, almacenamiento, construcción naval, servicios y producción.
En un debate organizado en junio por el New Lines Institute en Washington, investigadores y antiguos responsables estadounidenses señalaron que la reconstrucción de las infraestructuras sirias podría abrir oportunidades a empresas internacionales, especialmente en energía y transporte.
Entre ellas figura la gestión de la terminal de contenedores del puerto de Latakia por la francesa CMA CGM y el proyecto con la empresa turca KUZEY STAR SHIPYARD para desarrollar instalaciones de construcción y mantenimiento naval en Tartus.
El objetivo de Damasco es que los puertos sirios no sean únicamente puntos de entrada y salida de mercancías nacionales, sino terminales vinculadas con corredores regionales de mayor alcance.
Eso permitiría al país obtener ingresos por tránsito, servicios logísticos, almacenamiento y actividades industriales asociadas.
Una red regional que se extiende desde Siria
La viabilidad de los Cuatro Mares dependerá en buena medida de las relaciones económicas de Siria con sus vecinos.
Damasco y Amán crearon en mayo de 2025 un Consejo Superior de Coordinación para impulsar proyectos en comercio, energía, transporte y conexiones ferroviarias.
Las relaciones con Türkiye también han evolucionado hacia una cooperación más intensa en infraestructura y logística, mientras Siria y Líbano estudian fórmulas para reforzar las interconexiones eléctricas y el transporte de mercancías.
El planteamiento sirio consiste en superponer estas redes hasta formar un sistema regional cuyo centro geográfico se encuentre en su territorio.
La aspiración es ambiciosa.
Décadas de sanciones, guerra y deterioro de las infraestructuras han reducido enormemente la capacidad logística del país, mientras la financiación de los proyectos dependerá tanto de la estabilidad política como de la disposición de actores regionales e internacionales a asumir inversiones de largo plazo.
Pero, si logra rehabilitar oleoductos, ferrocarriles, carreteras y puertos y conectarlos con las economías vecinas, Siria podría recuperar una función que durante siglos estuvo determinada por su geografía: servir de puente entre Oriente y el Mediterráneo.
En esa apuesta, los Cuatro Mares representan menos un proyecto individual que una estrategia para transformar la posición del país en un activo económico y convertir el tránsito regional en uno de los motores de su reconstrucción.
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