Damasco, 18 may (SANA) El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán comienza a extender sus efectos mucho más allá del plano militar y amenaza ahora con sacudir la economía mundial, en medio de crecientes temores a una crisis energética marcada por la subida del petróleo, la presión inflacionaria y la inestabilidad de los mercados financieros.
El principal foco de preocupación internacional se concentra en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del planeta, por donde transita una parte sustancial del comercio global de petróleo y gas.
Las restricciones impuestas por Irán al tránsito marítimo y el riesgo de interrupciones prolongadas en la navegación han disparado las alarmas entre gobiernos, bancos y compañías energéticas, que advierten sobre posibles problemas de abastecimiento y fuertes incrementos en los precios de la energía.
Reservas en descenso y temor a una escalada de precios
La Agencia Internacional de Energía alertó en su informe mensual sobre la rápida reducción de las reservas estratégicas de petróleo, una situación que podría derivar en aumentos significativos del precio del crudo y de los combustibles durante los próximos meses.
El director ejecutivo de ExxonMobil, Darren Woods, señaló que las reservas comerciales ayudaron hasta ahora a amortiguar el impacto de la crisis, aunque advirtió que esa capacidad “no podrá sostenerse indefinidamente” si continúa el bloqueo en Ormuz.
Según estimaciones del banco UBS, las reservas mundiales de petróleo descendieron de más de ocho mil millones de barriles a finales de febrero a cerca de siete mil 800 millones a finales de abril, con previsiones de nuevas caídas en los próximos meses.
Analistas de JPMorgan consideran que la continuidad de esta tendencia podría someter las cadenas globales de suministro a una presión sin precedentes.
La estratega global de materias primas de la entidad, Natasha Kaneva, comparó el mercado petrolero con “el sistema circulatorio de la economía mundial” y advirtió que las reservas podrían caer hasta niveles críticos hacia septiembre si persisten las restricciones en el estrecho.
Por su parte, la consultora energética Rapidan Energy alertó sobre el riesgo de una fuerte desaceleración económica global debido a interrupciones prolongadas en el suministro de combustible y transporte.
Mercados financieros bajo presión
La tensión energética comenzó también a trasladarse a los mercados financieros internacionales.
La subida del petróleo impulsó una fuerte venta de bonos soberanos y elevó los rendimientos de la deuda pública a niveles no vistos en años, alimentando el temor a un retorno de la inflación y a la posibilidad de que los bancos centrales mantengan tipos de interés elevados durante más tiempo.
En Estados Unidos, el rendimiento de los bonos del Tesoro a diez años alcanzó el 4,63 %, su nivel más alto desde febrero de 2025, mientras los mercados de Wall Street registraban fuertes caídas en sectores industriales, tecnológicos y de transporte.
Analistas citados por medios financieros internacionales advirtieron sobre el creciente riesgo de estanflación, una combinación de alta inflación y bajo crecimiento económico.
En Japón, los rendimientos de la deuda pública a largo plazo tocaron máximos históricos ante las perspectivas de nuevas emisiones destinadas a financiar programas de estímulo económico para amortiguar el impacto del conflicto.
Las expectativas de mercado reflejan además una creciente posibilidad de nuevas subidas de tasas por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos antes de finalizar el año.
Empresas globales afrontan mayores pérdidas
La escalada del conflicto también comenzó a golpear a grandes empresas internacionales.
Un análisis de Reuters estima que las pérdidas directas e indirectas relacionadas con la guerra ya superan los 25 mil millones de dólares a nivel mundial.
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