Capitales, 4 may (SANA) Pese a la frágil tregua vigente desde el 8 de abril entre Washington y Teherán, la tensión en el estrecho de Ormuz ha entrado en una fase más delicada tras el anuncio del presidente estadounidense, Donald Trump, del lanzamiento de la “Operación Libertad”, destinada a reabrir la navegación en esa vía estratégica.
La iniciativa se produce en un contexto de despliegue militar a gran escala, advertencias iraníes y un estancamiento de los esfuerzos diplomáticos, mientras crece la preocupación por el impacto de la crisis en los mercados energéticos globales.
Despliegue militar sin precedentes
Trump anunció en su red Truth Social el inicio de la operación con el objetivo de “liberar los barcos” retenidos en el estrecho, en lo que describió como una misión de carácter humanitario para asistir a países no involucrados en el conflicto.
El mandatario aseguró que Estados Unidos garantizará el paso seguro de los buques y advirtió de una respuesta firme ante cualquier intento de obstaculizar la operación.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) detalló que el dispositivo incluye más de un centenar de aeronaves, plataformas navales y terrestres, y unos 15.000 efectivos, en una misión que calificó de defensiva y vinculada a la protección de la seguridad regional y la economía global.
Asimismo, Washington anunció una nueva iniciativa para reforzar el intercambio de inteligencia con socios internacionales.
En respuesta, Teherán reiteró que la seguridad del estrecho es responsabilidad de Irán y advirtió que cualquier presencia extranjera no coordinada será considerada una amenaza. Autoridades iraníes calificaron la intervención estadounidense como una posible violación del alto el fuego.
Riesgos y amenazas para la navegación en el terreno
La Oficina de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO) alertó de que el nivel de amenaza en el estrecho sigue siendo “crítico”, debido a la intensificación de las operaciones militares y al riesgo de minas en una zona de alto tráfico.
El organismo informó además de un incidente en el que un petrolero fue alcanzado por proyectiles no identificados frente a Fujairah, lo que pone de relieve la fragilidad de la situación de seguridad.
Bloqueo e impacto económico
Desde el inicio del conflicto, Irán ha impuesto restricciones a la navegación en Ormuz, afectando el tránsito comercial y dejando numerosos buques varados, mientras Estados Unidos mantiene un bloqueo naval sobre puertos iraníes.
El CENTCOM indicó que decenas de embarcaciones han sido desviadas en el marco de estas medidas, mientras que Washington sostiene que las sanciones buscan presionar la economía iraní.
En los mercados, los precios del petróleo registraron una caída superior al 2 % tras el anuncio de la operación estadounidense, aunque se mantienen elevados debido a la persistente incertidumbre en la región.
Negociaciones: entre la escalada y la cautela
En paralelo, continúan los esfuerzos de mediación liderados por Pakistán. Teherán confirmó que analiza la respuesta de Estados Unidos a su propuesta de 14 puntos para poner fin al conflicto.
Aunque Trump calificó la iniciativa iraní de “inaceptable”, medios estadounidenses señalaron que Washington evalúa un nuevo borrador que incluiría el componente nuclear.
Pakistán: la vía diplomática como única salida
El Ministerio de Exteriores de Pakistán informó de contactos entre su canciller, Mohammad Ishaq Dar, y su homólogo iraní, Abbas Araqchi, en los que se subrayó que el diálogo es la única vía para alcanzar una paz duradera y garantizar la estabilidad regional.
Prensa estadounidense: una prueba para la tregua
Medios como The New York Times y The Washington Post interpretan la “Operación Libertad” como un cambio en la estrategia de Washington que podría derivar en una escalada si se produce una confrontación directa.
En la misma línea, el portal Axios considera que la operación será una prueba clave para medir la capacidad de Estados Unidos de reabrir el estrecho sin desencadenar un conflicto mayor.
Entre la presión militar, las advertencias iraníes y el frágil proceso diplomático, el estrecho de Ormuz se sitúa en un punto crítico que podría definir el rumbo de la crisis en las próximas semanas.
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