Damasco, 20 sep (SANA) El ministro sirio de Energía, Mohammed Al-Bashir, expuso hoy ante la Asamblea del Pueblo los principales desafíos que enfrenta el sector, entre ellos la brecha entre producción y demanda, la dependencia de importaciones y las dificultades para garantizar divisas destinadas a la compra de crudo y derivados.
Durante su intervención, Al-Bashir afirmó que la cartera trabaja en diversificar las fuentes de energía, aplicar una gobernanza integral y avanzar hacia una estrategia basada en la eficiencia, la innovación y las alianzas, con el objetivo de aprovechar mejor los recursos nacionales.
El titular precisó que todas las empresas dependientes del Ministerio de Energía continúan siendo propiedad del Estado y señaló que se trabaja en recuperar yacimientos petroleros, rehabilitar infraestructuras y avanzar hacia una transformación digital que sustituya los procedimientos en papel.
Explicó que Siria llegó a producir alrededor de 140.000 barriles de petróleo diarios, aunque el volumen depende del estado técnico de los pozos, varios de los cuales fueron cerrados temporalmente para su rehabilitación.
Según el ministro, el país enfrenta actualmente una brecha de unos 200.000 barriles diarios, cubierta mediante importaciones cuyo costo ronda los 140 millones de dólares mensuales y que proceden de Azerbaiyán y de un buque ubicado en el puerto jordano de Aqaba.
En cuanto al gas, indicó que la producción se situaba en unos seis millones de metros cúbicos diarios, frente a una demanda nacional de 24 millones.
Al-Bashir señaló además que las necesidades diarias ascienden a unos 12 millones de litros de diésel y ocho millones de litros de gasolina, mientras el consumo medio de fuelóleo destinado a centrales eléctricas e industrias alcanza unas 8.500 toneladas y el de gas doméstico unas 1.300 toneladas.
El funcionario vinculó parte del aumento de la demanda de combustibles al crecimiento del parque automotor, que pasó de unos 2,5 millones de vehículos a cerca de 3,6 millones.
Entre los principales obstáculos del sector mencionó la falta de bases de datos, las dificultades para garantizar el suministro de crudo y la disponibilidad de divisas para adquirir productos petrolíferos.
Al-Bashir agregó que la refinería de Homs continúa operativa pese a su deteriorado estado técnico, mientras se trabaja en el establecimiento de nuevas instalaciones de refinación.
La refinería de Banias, añadió, se encuentra sometida a una revisión integral debido a la necesidad urgente de mantenimiento y con el objetivo de garantizar la seguridad de los trabajadores.
El ministro explicó también que el consumo industrial representa alrededor del 40 por ciento de la electricidad utilizada en Siria y consideró esencial garantizar un suministro estable a las instalaciones productivas para atraer y fortalecer las inversiones.
Asimismo, informó que Damasco avanza hacia la formalización de contratos con países productores de petróleo aliados con la meta de reducir progresivamente la dependencia exterior.
En ese contexto, indicó que el Ministerio solicitó ofertas para completar el gasoducto de la Línea Árabe desde Jordania, un proyecto valorado en unos 250 millones de dólares y financiado por la Compañía Petrolera Siria.
Al-Bashir cifró en unos 831 millones de dólares mensuales las necesidades de Siria para adquirir crudo y derivados del petróleo y señaló que, en determinadas ocasiones, el Gobierno recurre a la contratación directa debido a la crisis mundial que afecta al sector energético.
fm/as