El Cairo, 7 sep (SANA) El ministro de Asuntos Exteriores y Expatriados, Asaad Hassan Al-Shaibani, afirmó que Siria ha recuperado su lugar natural entre los países árabes “como apoyo y respaldo, no como una carga”, y señaló que el país deja atrás quince años de conflicto para avanzar hacia una etapa integral de reconstrucción institucional y económica.
Al-Shaibani hizo estas declaraciones durante su intervención en la reunión de ministros de Exteriores árabes, celebrada este lunes en El Cairo en el marco de la 166.ª sesión ministerial de la Liga de Estados Árabes.
“Nos reunimos hoy bajo el marco común de la identidad árabe, en un momento que exige cerrar filas y unificar visiones”, afirmó.

Justicia, soberanía y reconstrucción del Estado
El jefe de la diplomacia siria señaló que el país trabaja para sanar las heridas sociales provocadas de forma sistemática por el régimen derrocado mediante un proceso basado en la justicia y el diálogo franco.
Explicó que la aplicación de la hoja de ruta tripartita para consolidar la paz en Sweida avanza con firmeza, con el objetivo de garantizar su plena y digna integración en el tejido nacional y asegurar a sus habitantes todos los derechos y deberes derivados de la ciudadanía.
Advirtió, además, que el Estado actuará con firmeza frente a cualquier intento de obstaculizar ese proceso.
Al-Shaibani sostuvo que el monopolio de las armas y de la capacidad de disuasión constituye un derecho soberano exclusivo del Estado para proteger a todos los sirios dentro de una sola patria. Añadió que las autoridades apuestan por el diálogo para facilitar el regreso de los desplazados y avanzar en la reconstrucción, evitando nuevos ciclos de violencia.
Pese a los desafíos, aseguró que durante los últimos veinte meses los sirios han conseguido trasladar al país de la gestión de la crisis a una fase de reconstrucción nacional, tras quince años de destrucción y cinco décadas de autoritarismo y deterioro sistemático.
Una nueva etapa política e institucional
Al-Shaibani destacó que, bajo el liderazgo del presidente Ahmad al-Sharaa, Siria ha registrado transformaciones decisivas que pusieron fin a una etapa de autoritarismo y violencia que costó la vida a numerosos ciudadanos y obligó a millones de personas a abandonar sus hogares.
Añadió que estos avances sentaron las bases de una nueva fase sustentada en la justicia y la soberanía, durante la cual se vaciaron las prisiones y fueron desmantelados los aparatos de seguridad del régimen derrocado de Al-Assad, permitiendo a los sirios, en sus palabras, “respirar el sueño de la libertad”.
Para proteger el proceso de recuperación, explicó, las facciones armadas fueron integradas y comenzó la reconstrucción del Ejército nacional sobre el principio de que las armas deben permanecer exclusivamente en manos del Estado.

El ministro indicó también que miles de personas implicadas en crímenes de guerra fueron llevadas ante la justicia y que, en un paso destinado a reforzar la transparencia, se permitió a organizaciones independientes de derechos humanos desempeñar públicamente su labor.
Asimismo, afirmó que Siria logró preservar su unidad y frustrar proyectos de división y tentativas de separar partes de su territorio.
En ese contexto, destacó lo que definió como una experiencia exitosa en el noreste de Siria, donde la región de Al-Jazeera fue reintegrada al Estado mediante un entendimiento pacífico que permitió el regreso de las instituciones públicas, puso fin a décadas de marginación y restituyó plenamente a los kurdos sus derechos legítimos, reafirmando su condición de componente esencial de la identidad nacional común.
Seguridad, educación y recuperación económica
Al-Shaibani consideró que estas medidas ofrecen al mundo una muestra de la capacidad de los propios sirios para afrontar sus heridas y transformar la diversidad cultural en una fuente de fortaleza, preservando al mismo tiempo la unidad y la independencia del país.
Señaló que Siria comenzó a sentar las bases de una transformación interna que parte del Parlamento y explicó que el pueblo recuperó su capacidad de decisión mediante la elección de la primera Asamblea del Pueblo de la nueva Siria, representativa de la diversidad y riqueza de la sociedad.
En los ámbitos de seguridad y defensa, indicó que las instituciones nacionales fueron reestructuradas para centrarse en la protección de las fronteras y la preservación de la soberanía.
La reorganización, añadió, pretende consolidar una doctrina militar que ponga fin a la proliferación de armas fuera del control estatal, reserve al Estado la capacidad de disuasión y garantice la protección de la población.
En materia educativa, afirmó que la enseñanza y la educación superior figuran entre las principales prioridades del Gobierno.
Explicó que cientos de miles de niños y jóvenes han dejado atrás las difíciles condiciones de los campamentos para regresar a escuelas y universidades, mientras continúa la rehabilitación de centros educativos con el objetivo de convertirlos en espacios de conocimiento y creatividad y proteger a las nuevas generaciones de la marginación.
Al-Shaibani agregó que estos esfuerzos avanzan en paralelo con una política económica centrada en la dignidad de los ciudadanos.
En ese sentido, mencionó el fin de las crisis relacionadas con productos básicos, el aumento de los salarios y la reactivación de la producción nacional, con la meta de que Siria dependa en mayor medida de las capacidades de sus ciudadanos y de sus propios recursos.
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