Damasco, 21 ago (SANA) Siria y Francia conmemoraron a las víctimas del ataque químico perpetrado el 21 de agosto de 2013 contra Guta Oriental y Al-Muadamiyeh, en la campiña de Damasco, y reiteraron su compromiso conjunto de apoyar los esfuerzos para esclarecer la verdad, hacer justicia y exigir responsabilidades a los autores de esos crímenes.
En un comunicado conjunto emitido el viernes con motivo del decimotercer aniversario del ataque, ambos países señalaron que Siria fue escenario de más de 200 ataques con armas químicas entre finales de 2012 y la caída del régimen depuesto de Al-Assad en diciembre de 2024, que causaron la muerte de más de 1.500 personas, entre ellas mujeres y niños.
Siria y Francia reafirmaron además su compromiso de combatir la impunidad, en memoria de las víctimas y en defensa del principio de rendición de cuentas.
El comunicado indicó que la República Árabe Siria presentó una solicitud para incorporarse a la Asociación Internacional contra la Impunidad por el Uso de Armas Químicas, una medida acogida favorablemente por Francia por considerar que representa un paso claro hacia el fortalecimiento de la justicia, la rendición de cuentas y la lucha contra la impunidad.
Ambas partes explicaron que esta iniciativa se produce después de la histórica visita del presidente de Francia a Siria los días 6 y 7 de julio de 2026, que abrió una nueva etapa en las relaciones bilaterales y reafirmó la voluntad común de superar el legado de la etapa trágica vivida por Siria durante el régimen depuesto y avanzar hacia una relación basada en la cooperación y el respeto mutuo.
Siria y Francia destacaron asimismo la importancia del papel de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) en el esclarecimiento de los hechos relacionados con el programa de armas químicas del régimen derrocado, así como en la identificación y verificación de los elementos que aún permanezcan de ese programa y su posterior destrucción en cooperación con Siria.
También celebraron que Siria haya recuperado plenamente sus derechos y privilegios dentro de la OPAQ y reiteraron su apoyo a los esfuerzos de la organización para resolver los asuntos pendientes, reforzar el régimen internacional de prohibición, consolidar el principio de que estos crímenes no queden impunes y evitar que vuelvan a repetirse.
El 21 de agosto de 2013, el régimen depuesto lanzó un ataque masivo con gas sarín, prohibido internacionalmente, contra varias zonas de Guta Oriental y Occidental.
La agresión causó la muerte de más de 1.400 civiles, entre ellos alrededor de 200 niños y mujeres, y dejó a miles de personas afectadas por asfixia e intoxicación, en una de las masacres más graves cometidas contra la población siria.
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