Damasco, 10 ago (SANA) Tras casi quince años lejos de su país de origen, 23 piezas arqueológicas sirias regresadas desde Francia se exhiben estos días en la histórica Ciudadela de Damasco, donde familias, niños y jóvenes pueden recorrer siglos de historia en el marco del festival “Verano de Siria para la Familia 2026”.
La muestra convierte uno de los espacios monumentales más emblemáticos de la capital en un punto de encuentro entre patrimonio y público, con objetos procedentes de distintas épocas y regiones del país que permiten reconstruir parte de la diversidad cultural siria.
Más que una exposición de piezas antiguas, la iniciativa pretende presentar esos objetos como testimonios de sociedades, costumbres y formas de vida que se sucedieron durante siglos en el territorio sirio.
Diversas épocas y regiones de Siria
El director general de Antigüedades y Museos, Masoud Badawi, explicó que las 23 piezas abarcan un amplio arco cronológico, desde la prehistoria hasta la época otomana.
Esta variedad permite al visitante observar en un mismo recorrido diferentes etapas de la historia siria y aproximarse a la riqueza arqueológica de un territorio que durante milenios fue punto de encuentro de distintas civilizaciones.
La colección procede además de varias regiones del país, desde la costa hasta el norte, el sur y la zona de Al Jazeera, lo que refuerza su carácter representativo.
Las piezas no se exhiben de forma aislada. Cada una está acompañada por explicaciones que buscan facilitar su comprensión y ofrecer al público información sobre su origen, función y contexto histórico.
De los museos sirios a París y de vuelta
La historia reciente de la colección comenzó en 2010, cuando las piezas fueron cedidas temporalmente para una exposición sobre antigüedades sirias en el Instituto del Mundo Árabe de París.
La posterior ruptura de las relaciones entre Siria y Francia impidió su devolución durante años y prolongó una ausencia que finalmente concluyó en julio pasado.

Badawi señaló que la repatriación fue posible gracias a un proceso de coordinación política, jurídica y técnica entre Damasco y París que permitió completar los procedimientos necesarios para devolver los objetos a su país de origen.
El regreso coincidió con la visita del presidente francés, Emmanuel Macron, a Damasco y fue presentado por las autoridades sirias como un paso importante en la recuperación de bienes pertenecientes al patrimonio nacional.
El plan inicial contemplaba exponer las piezas en el Museo Nacional de Damasco, pero la celebración del festival de verano en la Ciudadela abrió la posibilidad de mostrarlas temporalmente ante un público más amplio.
La elección del recinto permitió además integrar la exposición arqueológica dentro de una programación destinada especialmente a familias y nuevas generaciones.
Gran afluencia de público y creciente conciencia del valor de las antigüedades
Desde el comienzo de la muestra, numerosos visitantes se detienen frente a las vitrinas para leer las explicaciones y observar con detenimiento los detalles de cada pieza.
Badawi considera que esa actitud refleja un cambio en la relación entre el público y las antigüedades.
Según explicó, anteriormente algunos visitantes recorrían las exposiciones contemplando los objetos principalmente por su valor estético, mientras ahora existe un mayor interés por conocer su historia y comprender su significado.
Para la Dirección General de Antigüedades y Museos, ese comportamiento constituye una señal positiva sobre el crecimiento de la conciencia patrimonial.
La propia ubicación de la muestra contribuyó también a atraer a personas que nunca habían visitado antes la Ciudadela de Damasco.
El festival ofrece así una doble experiencia: participar en actividades recreativas y culturales y, al mismo tiempo, descubrir piezas que forman parte de la memoria histórica del país.
Devolución de las piezas a sus museos de origen
Una vez concluida la exposición, las 23 antigüedades no permanecerán reunidas en Damasco.
Badawi explicó que cada objeto regresará al museo o yacimiento arqueológico al que pertenece originalmente, ya sea en Damasco, Alepo, Latakia, Daraa u otras regiones.
La decisión busca restituir las piezas a sus contextos museísticos originales y devolver a cada territorio una parte de su propio patrimonio.
La dispersión posterior de la colección subraya precisamente una de sus características centrales: su capacidad para representar distintas geografías y etapas culturales de Siria.
La importancia de la conciencia arqueológica
Más allá de la recuperación material de las piezas, las autoridades culturales sirias consideran prioritario fomentar entre las nuevas generaciones una mayor conciencia sobre el valor de las antigüedades.
Badawi defendió la integración del patrimonio arqueológico en la educación desde las primeras etapas escolares hasta la universidad, mediante programas adaptados a cada edad.
A su juicio, proteger el patrimonio no depende únicamente de museos, leyes o especialistas, sino también de que niños y jóvenes comprendan que esos objetos forman parte de su propia historia.
La exposición en la Ciudadela de Damasco adquiere así una dimensión educativa que va más allá de la contemplación de las piezas.
Después de casi quince años en Francia, las 23 antigüedades regresan a Siria no solo como objetos recuperados, sino como parte de una memoria que vuelve a ponerse al alcance del público.
Su presencia temporal en la Ciudadela convierte el festival en un espacio donde entretenimiento, historia y patrimonio se entrecruzan, y donde una nueva generación puede encontrarse cara a cara con fragmentos de un pasado que vuelve a casa.


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