Damasco, 18 jun (SANA) La conmemoración del Día Internacional para Combatir el Discurso de Odio encuentra a Siria inmersa en un proceso de fortalecimiento de mecanismos institucionales y sociales orientados a promover una cultura de respeto a la diversidad y consolidar la responsabilidad en el ejercicio de la comunicación.
Mientras Naciones Unidas advierte sobre el aumento de los discursos de odio a escala global, especialmente en las plataformas digitales, autoridades y representantes del sector periodístico sirio destacan la importancia de desarrollar herramientas preventivas que contribuyan a la cohesión social tras años de guerra.
Concientización, no castigo
El director de Asuntos de Prensa del Ministerio de Información, Omar Haj Ahmad, explicó a SANA que el Código de Conducta Profesional y Ética, presentado en febrero pasado, constituye un instrumento preventivo destinado a limitar la propagación de mensajes de odio mediante su incorporación a las políticas editoriales de las instituciones públicas.
Según el funcionario, el ministerio trabaja en la creación de un sistema profesional de monitoreo y análisis para identificar patrones de incitación desde sus primeras manifestaciones, bajo el principio de que el objetivo central es la corrección y la sensibilización antes que las sanciones.
Asimismo, indicó que se ultiman mecanismos para la recepción de denuncias y la elaboración de informes periódicos sobre el cumplimiento de las normas, con el propósito de convertir el código en una práctica cotidiana dentro de los medios de comunicación.
Responsabilidad institucional
El presidente del Sindicato de Periodistas, Mahmoud Shahoud, dijo a SANA que la organización participó en la elaboración del código y promovió la firma de compromisos individuales por parte de sus afiliados para respetar los principios éticos y rechazar el discurso de odio.
Explicó que la estrategia se sustenta en tres ejes fundamentales: la sensibilización mediante espacios de diálogo, la regulación a través del código de conducta y el compromiso profesional asumido por cada periodista.
Shahoud destacó que las instancias profesionales del sindicato revisarán las posibles infracciones documentadas y consideró que la autorregulación ética constituye una de las principales garantías para el ejercicio responsable de la libertad de expresión.
Reconocimiento ante todo
Por su parte, el presidente del Consejo Directivo del Código de Ética de los Periodistas Sirios, Akram Al-Ahmad, sostuvo que el principal reto consiste en trasladar las disposiciones del documento a la práctica diaria mediante políticas editoriales, comités especializados y mecanismos de seguimiento y atención de reclamaciones.
Al-Ahmad afirmó que el código establece una diferencia clara entre la libertad de expresión y el uso de los medios como instrumentos de incitación, y consideró imprescindible enfrentar el discurso de odio en una sociedad marcada por años de divisiones y conflictos.
A su juicio, uno de los mayores desafíos radica en transformar prácticas comunicativas arraigadas durante décadas y extender los procesos de capacitación a instituciones y creadores de contenido independientes.
El especialista insistió en que el éxito de la iniciativa depende de reconocer la existencia del problema y de avanzar de manera gradual mediante la autorregulación, la formación profesional, el diálogo y, cuando resulte necesario, el recurso a mecanismos legales.
El Código de Conducta Profesional y Ética para el Sector de los Medios de Comunicación en Siria 2026 fue elaborado mediante un proceso participativo en el que intervinieron cerca de un millar de periodistas de distintas provincias del país y toma como referencia la legislación nacional y diversos instrumentos internacionales de derechos humanos.
Paralelamente, los ministerios de Educación, Educación Superior, Asuntos Religiosos y Asuntos Sociales y Trabajo desarrollan programas destinados a promover la convivencia, el respeto a la diversidad y el rechazo a la violencia verbal y digital, en coordinación con organizaciones de la sociedad civil.
La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó en 2021 el 18 de junio como Día Internacional para Combatir el Discurso de Odio, con el objetivo de fortalecer las estrategias de prevención y respuesta frente a este fenómeno en todo el mundo.
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