La Haya, 16 jun (SANA) Un tribunal de La Haya, en Países Bajos, condenó el lunes a 26 años de prisión a Rafiq al-Qatrib, exdirigente de la milicia Defensa Nacional vinculada al régimen depuesto de Al-Assad, tras hallarlo culpable de 19 crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra cometidos en la ciudad de Salamía, en la provincia de Hama, y sus alrededores entre 2013 y 2014.
El tribunal señaló en su sentencia que la condena se basó en la implicación de Al-Qatrib en casos de tortura, violación y violencia sexual contra ocho víctimas en tres centros de detención cercanos a Salamía.
En cambio, fue absuelto de los cargos relacionados con una novena víctima por falta de pruebas legales suficientes.
La corte destacó que el caso constituye un precedente judicial en Países Bajos, al ser el primero en calificar otras formas de violencia sexual de gravedad comparable como crimen de lesa humanidad.
Además, precisó que la severidad de los delitos y el sufrimiento de las víctimas fueron factores determinantes para fijar la pena.
La corte destacó que el caso constituye un precedente judicial en Países Bajos, al ser el primero en calificar otras formas de violencia sexual de gravedad comparable como crimen de lesa humanidad.
Además, precisó que la severidad de los delitos y el sufrimiento de las víctimas fueron factores determinantes para fijar la pena.
En el apartado civil, el tribunal declaró inadmisibles las demandas de indemnización económica presentadas por las víctimas, al considerar que no tenía competencia para examinar esas reclamaciones dentro de este tipo de proceso penal.
La sesión de lectura de la sentencia contó con una notable presencia de sirios y neerlandeses, entre ellos supervivientes de centros de detención, activistas y personas interesadas en los expedientes de justicia y rendición de cuentas.
Tras la audiencia, el portavoz del tribunal de La Haya, Geert-Mark Smelt, declaró a SANA que “los autores de crímenes de lesa humanidad no pueden eludir sus responsabilidades por el simple hecho de huir a Países Bajos”.
Añadió que el caso de Al-Qatrib es un ejemplo claro de ello, tras su condena a 26 años de cárcel.
Varios supervivientes y activistas sirios presentes en la sala expresaron su satisfacción por el fallo. Alaa al-Sheikh, testigo clave en el caso de una de las mujeres detenidas incluidas en el proceso, afirmó que había prometido a la víctima, llamada Reem, que llegaría el día en que se haría justicia contra quien la torturó.
“Hoy presenciamos su juicio y su condena”, dijo, aunque añadió que esperaban una pena más dura para que sirviera de lección a todos los responsables de crímenes contra los sirios.
La Fiscalía neerlandesa había solicitado en abril pasado la imposición de la pena máxima contra Rafiq al-Qatrib, al término de sus alegatos ante el tribunal de La Haya en una causa relacionada con crímenes cometidos contra civiles en Siria.
La investigación comenzó tras una denuncia presentada en noviembre de 2021 sobre un hombre residente en Países Bajos sospechoso de haber participado en crímenes en Siria, a partir de tres testimonios que constituyeron el núcleo del caso.
La legislación neerlandesa permite, en virtud del principio de jurisdicción universal, procesar a extranjeros por crímenes cometidos fuera del país cuando los sospechosos o algunas de las víctimas se encuentran en territorio neerlandés.




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