Damasco, 7 abr (SANA) El doctor Fahed Kassis atiende a sus pacientes en Madrid rodeado de libros de medicina y décadas de experiencia. A las puertas de los ochenta, sigue ejerciendo con la misma convicción que ha guiado toda su vida: la medicina como servicio.
Nacido en Ain al-Shara, al oeste de Damasco, Kassis mantiene un vínculo profundo con Siria, país que asegura llevar “en el corazón mientras esté vivo”. Su trayectoria dio un giro decisivo en 1966, cuando abandonó sus estudios de Derecho en Damasco y emprendió un camino que lo llevaría a Europa.
España se convirtió en su destino final. Allí estudió medicina en la Universidad de Valencia junto a su hermano Moussa, con quien compartiría una vocación marcada por la investigación y la ayuda a los demás.
Su formación continuó en Alemania, donde se especializó en cirugía y ortopedia, y en Argelia, donde trabajó como sanitario en la petrolera estatal Sonatrach.
A lo largo de su carrera, Kassis también dejó huella en el Hospital Severo Ochoa de Madrid. Sin embargo, su aportación más relevante se consolidó en el ámbito privado. Junto a su hermano, desarrolló un método innovador para tratar la fibromialgia, una enfermedad que afecta a cientos de miles de personas en España y que provoca dolor muscular crónico y fatiga.
El tratamiento se basa en técnicas de terapia neural que permiten localizar con precisión los puntos de dolor y actuar sobre ellos mediante anestesia local. “La clave está en la precisión y en adaptar el tratamiento a cada paciente”, explica Kassis. Según su experiencia, muchos pacientes comienzan a notar mejoría en pocas semanas.
Además de la fibromialgia, este enfoque tiene aplicaciones en otras afecciones como el asma o diversas alergias.
Detrás de este avance hay también una motivación personal. El hijo de su hermano Moussa padecía graves episodios de asma desde pequeño. Una pregunta del niño —“¿Por qué mi hermano puede reír y yo no puedo?”— marcó profundamente a la familia y reforzó su determinación por encontrar soluciones.
Tras la muerte de Moussa en 2016, Kassis decidió continuar con el trabajo que ambos habían iniciado. “Sentí que perdía una parte de mí, pero también que debía seguir adelante con su legado”, afirma.
Hoy, continúa recibiendo consultas de pacientes de distintos países, especialmente del mundo árabe, interesados en su método.
“Quiero ayudar a la gente, siento que estoy en el mundo para eso”, dice.
Okba Mohammad/fm