Damasco, 10 mar (SANA) Con la llegada del mes sagrado del Ramadán, los mercados de especias del casco antiguo de Damasco recuperan su dinamismo y se convierten en espacios donde los aromas del cardamomo, la canela y el clavo evocan la larga tradición comercial de la ciudad.
En los callejones históricos de la capital siria, las antiguas tiendas y las voces de los vendedores mantienen viva una costumbre que se remonta a siglos atrás, cuando Damasco era un importante punto de intercambio en las rutas comerciales que conectaban Oriente y Occidente.
Un legado patrimonial y un dinámico movimiento comercial
El especialista en patrimonio Khaled al-Fayyad explicó que los mercados de especias, especialmente el de Al-Bazouriya, se transforman durante el Ramadán en un centro activo de comercio y vida social.
Situado entre la Mezquita Omeya y el Palacio Azem, este mercado representa un “archivo vivo” de la historia damascena y sigue siendo una opción accesible para muchas familias gracias a la variedad de productos y a sus precios relativamente asequibles.
De la Ruta de la Seda a las mesas del Ramadán
Los mercados de especias de Damasco tienen su origen en las antiguas rutas comerciales, especialmente la Ruta de la Seda, por donde transitaban caravanas cargadas de pimienta, canela, clavo, azafrán y cardamomo.
Durante el Ramadán aumenta la demanda de estas especias, fundamentales en la cocina tradicional damascena y en la preparación de platos que se consumen en el iftar y el suhur. Muchas de ellas proceden de países como India, Vietnam e Indonesia, mientras que otras son de origen local, como el comino, el anís y el tomillo.
Mercados que preservan la identidad culinaria damascena
Mercados históricos como Al-Bazouriya, Midhat Pasha y Al-Hamidiyah reflejan la estrecha relación entre la vida cotidiana y la memoria cultural de la ciudad.
A lo largo de generaciones, familias de comerciantes han preservado los secretos de las mezclas tradicionales de especias, lo que ha convertido a estos mercados en parte esencial de la identidad culinaria de Damasco y en espacios que combinan actividad comercial y valor cultural.
Desafíos económicos
Pese al aumento de la actividad durante el Ramadán, los comerciantes se enfrentan a diversos retos económicos, entre ellos el encarecimiento de las importaciones y la disminución del poder adquisitivo de algunos consumidores.
Aun así, los mercados de especias continúan siendo un símbolo del patrimonio damasceno y un recordatorio del papel histórico de la ciudad como punto de encuentro de culturas y rutas comerciales.
Preservar los mercados tradicionales
Más allá de su función comercial, los mercados de especias de Damasco representan un elemento vivo de la historia urbana de la ciudad.
Con sus aromas y colores característicos, estos espacios siguen transmitiendo la memoria de una ciudad que durante siglos fue un cruce de civilizaciones y tradiciones comerciales.
ed/fm