Damasco, 19 dic (SANA) La capital siria vive por estos días un ambiente especial con la llegada de la Navidad y el Año Nuevo, marcado por expresiones de alegría, fraternidad y convivencia entre sus habitantes.
Mientras las comunidades cristianas se preparan para las celebraciones religiosas, el resto de los residentes participa activamente en las festividades sociales que acompañan estas fechas.
Decoraciones, luces y actividades diversas llenan calles y mercados, reflejando un espíritu de optimismo compartido por los damascenos, tras años de dificultades que afectaron la vida cotidiana y limitaron, en ocasiones, las manifestaciones públicas de celebración.
Árboles y luces anuncian las festividades
Durante un recorrido de SANA por los mercados de Al-Hamidieh, Al-Bzourieh y Al-Qeymarieh de Damasco, se constató una intensa actividad comercial, con ciudadanos adquiriendo adornos, regalos y alimentos para las celebraciones.
Malika Moussalli, conocida como Um Marwan, explicó que se encontraba preparando su hogar con decoraciones sencillas y un árbol de Navidad iluminado, al considerar que estas festividades fortalecen los lazos familiares y sociales.
Wael Wahbi relató que realizaba compras junto a su familia, incluyendo ropa, dulces y adornos, para recibir a parientes y compartir la ocasión. A su juicio, la Navidad y el Año Nuevo contribuyen a renovar el ánimo de las familias y a reforzar las relaciones vecinales tras años de sufrimiento.
Por su parte, Nael Rasem destacó que ambas celebraciones se cuentan entre las más queridas del año, por el ambiente de júbilo que generan y por la participación familiar en los preparativos, desde la decoración de los hogares hasta los encuentros sociales.
Los niños Elias Farah y Layal Abboud expresaron su entusiasmo por estas fechas, que les permiten disfrutar de juegos, programas especiales, fuegos artificiales y regalos, incluso modestos, pero cargados de significado emocional.
Ahmed Al-Khatib señaló que comparte el espíritu navideño con sus vecinos cristianos, a quienes visita cada año para intercambiar saludos y obsequios simbólicos. Subrayó que estas prácticas refuerzan los valores de convivencia y armonía que distinguen a Damasco, donde las festividades han sido históricamente una ocasión de encuentro para todos, independientemente de sus creencias.
Para muchos padres, la Navidad y el Año Nuevo representan un momento de respiro frente a las presiones cotidianas y una oportunidad para sembrar alegría en sus hijos, manteniendo vivas estas celebraciones como símbolo de esperanza y de deseos de estabilidad y prosperidad en el año venidero.



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