Damasco, 14 sep (SANA) La entrada en vigor de los nuevos precios de los combustibles en Siria provocó protestas y concentraciones en varias provincias del país, algunas con bloqueos de carreteras y quema de neumáticos, mientras el Ministerio de Energía defendió que el ajuste es temporal y responde al aumento excepcional de los costes internacionales y al mantenimiento de la refinería de Banias.
La decisión comenzó a aplicarse este domingo y generó movilizaciones en Hama, Daraa, Idlib, Alepo, Raqqa, Deir Ezzor y Hasakah, donde los manifestantes reclamaron una revisión de los nuevos precios, su reducción o directamente la revocación de la medida.
El Ministerio de Energía explicó en un comunicado que el mercado sirio está afrontando un fuerte aumento del coste de adquisición de gasolina, diésel y fueloil en los mercados internacionales, en momentos en que la refinería de Banias se encuentra sometida a un mantenimiento integral que se prolongará durante aproximadamente dos meses.
La paralización temporal de la planta obliga a incrementar durante ese periodo las importaciones de productos petrolíferos refinados para cubrir las necesidades del mercado local, según el departamento.
El Ministerio precisó que el encarecimiento actual no está relacionado únicamente con el precio internacional del petróleo crudo, sino también con las presiones sobre el mercado de productos refinados, debido a la reducción de la oferta, las interrupciones en la capacidad de refinación y el aumento de los costes de transporte, flete y seguros.
De acuerdo con los precios seguidos por las autoridades sirias, la tonelada de diésel se aproxima a los 1.400 dólares y la de gasolina a los 1.350 dólares, mientras que el barril de crudo Brent inició la semana en torno a los 108 dólares.
Siria necesita actualmente unos 300.000 barriles diarios de petróleo y derivados, frente a una producción nacional de crudo cercana a los 100.000 barriles por día, una diferencia que obliga al país a recurrir a las importaciones para cubrir una parte importante del consumo.
El Ministerio aclaró además que la producción nacional de petróleo no puede transformarse íntegramente en gasolina y diésel, ya que parte del crudo sirio es pesado y no se adapta completamente a las capacidades y especificaciones de las refinerías disponibles.
Por ello, Siria exporta cantidades limitadas del crudo que no puede procesarse en sus instalaciones, al tiempo que importa los derivados necesarios para satisfacer las necesidades del mercado.
En el caso del diésel, la demanda diaria asciende a unos 7,72 millones de litros, de los cuales 3,09 millones se producen en el país y 4,63 millones son importados, por lo que cerca del 60 % del suministro depende del exterior.
El suministro medio diario de gasolina alcanza unos 2,32 millones de litros, de los que 1,54 millones corresponden a producción local y aproximadamente 775.000 litros a importaciones. El Ministerio cifró asimismo en unas 912 toneladas el suministro diario medio de gas, con una importante dependencia de las compras externas.
Según la cartera energética, el ajuste de precios pretende cubrir temporalmente la diferencia entre el coste de adquisición de los productos y su precio de venta en el mercado nacional, con el objetivo de mantener el ciclo de financiación de las importaciones y evitar que un déficit de recursos termine provocando problemas de abastecimiento.
El mecanismo, explicó, busca garantizar que los ingresos procedentes de cada cargamento permitan financiar la adquisición del siguiente y asegurar así la continuidad del suministro.
A las dificultades actuales se suman las obligaciones financieras del sector energético. El Ministerio indicó que las cuentas por cobrar de la Compañía Petrolera Siria a la Compañía Eléctrica Siria alcanzaron unos 1.700 millones de dólares en 2026, correspondientes al suministro de gas y combustibles.
Las autoridades insistieron en que el incremento es temporal y que tanto los costes como los precios serán revisados en función de la evolución de los mercados internacionales y de la recuperación de la capacidad de refinación nacional una vez concluya el mantenimiento de Banias.
Mientras tanto, las protestas se extendieron por distintas regiones. En Hama y Daraa, los participantes reclamaron la modificación de los nuevos precios o la anulación del incremento, mientras que en Idlib algunas movilizaciones incluyeron el bloqueo de la autopista internacional Damasco-Alepo.
También se registraron sentadas en zonas rurales de Alepo, y en Raqqa las protestas y cortes de carreteras coincidieron con una huelga de conductores del transporte público.
En Deir Ezzor, manifestantes reclamaron una reducción de los precios y en algunos puntos quemaron neumáticos y bloquearon carreteras, mientras que en Hasakah se organizaron sentadas y llegó a interrumpirse temporalmente el tránsito por la autopista M4.
El Ministerio de Energía señaló que reducir de forma estructural la dependencia de las importaciones requiere aumentar la producción nacional de petróleo y gas, rehabilitar yacimientos y pozos, ampliar la capacidad de refinación y modernizar refinerías, oleoductos e instalaciones estratégicas.
También consideró necesario reforzar la capacidad de almacenamiento y la seguridad del suministro, diversificar las fuentes de abastecimiento y atraer nuevas inversiones y alianzas en los sectores del petróleo y el gas.
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