Damasco, 9 ago (SANA) Entre murallas centenarias que conservan buena parte de la memoria de Damasco, el brocado, la pintura y la caligrafía árabe se dan cita estos días para reivindicar la identidad cultural siria dentro del Primer Festival de Verano organizado en la histórica Ciudadela de la capital.
El recinto monumental se transformó en un espacio para el encuentro entre tradición y creación contemporánea, con exposiciones dedicadas a la moda, las artes visuales y los oficios artesanales, en una iniciativa que busca preservar expresiones patrimoniales y acercarlas a nuevas generaciones.
Brocado y moda moderna
El diseñador Alaa al-Tabbaa llevó al festival una colección de abayas en las que el tradicional brocado damasceno convive con líneas contemporáneas, bordados elaborados a mano, perlas y piedras ornamentales.
Las prendas recorren además diferentes tradiciones regionales mediante elementos inspirados en la vestimenta damascena, haurani y palestina, con el propósito de mostrar la diversidad cultural que durante siglos ha caracterizado a Siria y su entorno.
Al-Tabbaa destacó el renovado interés por las prendas tradicionales, especialmente entre quienes buscan incorporar elementos del patrimonio a la moda cotidiana.
Una de las tendencias más visibles, explicó, consiste en integrar la caligrafía árabe en diseños contemporáneos, convirtiendo letras y palabras en elementos decorativos de vestidos y otras piezas de uso diario.
El diseñador resaltó asimismo la dimensión económica del festival, que brinda un espacio de promoción a mujeres dedicadas desde sus hogares al bordado, la costura y otros oficios artesanales.
50 pinturas que abrazan la historia
Las paredes de la Ciudadela sirven también como escenario para unas 50 pinturas al óleo creadas por 13 artistas sirias y pertenecientes a diferentes tendencias, entre ellas el realismo, el impresionismo y el expresionismo.
Paisajes, retratos y representaciones de caballos inspiradas en la herencia cultural forman parte de una exposición que busca ofrecer una panorámica de la producción artística local.
La artista visual Maram al-Hamdish, vinculada a Dar al-Funoun, señaló que la muestra constituye una oportunidad para presentar al público distintas experiencias creativas y generar un contacto directo entre los artistas y los visitantes.
Según explicó, la variedad de estilos y temas despertó especial interés entre quienes recorrieron la exposición, donde el entorno histórico de la fortaleza se integra con las obras y forma parte de la experiencia visual.
Caligrafía árabe
La escritura árabe ocupa otro de los espacios centrales de la muestra, con composiciones realizadas en estilos Naskh, Ruqah y Diwani sobre madera y cerámica.
La calígrafa Amal Nahhas presentó trabajos en los que combina el valor artístico de las letras con objetos concebidos también para el uso cotidiano.
Entre las piezas destaca una composición que reproduce el mapa de Siria mediante formas construidas con caracteres árabes, además de obras con frases dedicadas a Damasco y mensajes asociados con la esperanza y la pertenencia.
Nahhas consideró que exhibir estas piezas dentro de la Ciudadela aporta una dimensión especial a la caligrafía, al establecer un diálogo entre una expresión artística centenaria y uno de los principales espacios históricos de la capital.
La artista defendió además la recuperación de festivales culturales como vía para respaldar a los creadores, dar visibilidad a sus trabajos y reforzar el vínculo de la población con su patrimonio.
El festival pretende conectar la preservación del patrimonio cultural inmaterial con el turismo y la generación de oportunidades económicas para los artesanos, en particular para quienes mantienen vivas técnicas tradicionales amenazadas por el paso del tiempo y los cambios en los modelos de producción.
Entre ellas figura el brocado damasceno, uno de los tejidos históricos más representativos de la ciudad, junto con la caligrafía árabe, inscrita por la Unesco en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Convertida durante el festival en galería, taller y pasarela, la Ciudadela de Damasco funciona así como puente entre dos tiempos: el de los oficios heredados durante generaciones y el de unos creadores que buscan reinterpretarlos sin romper el vínculo con sus raíces.







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