Damasco, 27 jul (SANA) Las columnas monumentales, los templos antiguos y la vida de las comunidades beduinas de Palmira en el despierto sirio cautivaron desde su primera visita a las investigadoras Larissa Laventio y Magda Panteldou, cuya relación académica con Siria terminó convirtiéndose en un profundo vínculo humano y cultural.
Ambas consideran que el país, por la riqueza de sus yacimientos arqueológicos, ciudades históricas y tradiciones beduinas, constituye un destino de especial relevancia para investigadores y especialistas en historia y antropología.
También subrayan la necesidad de proteger ese legado e incorporarlo de manera más amplia a los programas de turismo cultural.
Palmira cambia la vida de una investigadora estadounidense
La investigadora estadounidense Larissa Laventio explicó a SANA, durante la Exposición Internacional Textil de Siria NAS TEX 2026, que su relación con el país comenzó en 2000, cuando llegó para completar sus estudios de arqueología.
Su primera visita a Palmira, afirmó, representó un punto de inflexión en su vida.
Además de los vestigios arqueológicos, Laventio quedó impresionada por la organización social de las comunidades beduinas, caracterizadas, según señaló, por la fortaleza de sus vínculos, la generosidad y la conservación de valores transmitidos entre generaciones.
La investigadora indicó que su experiencia en Siria trascendió el ámbito académico y le permitió comprender con mayor profundidad la historia de la región y las civilizaciones que se sucedieron en su territorio.
A su juicio, los yacimientos arqueológicos sirios constituyen un registro cultural excepcional que documenta etapas fundamentales de la historia de la humanidad.
Laventio consideró que la cohesión social y la hospitalidad son dos pilares esenciales para la continuidad de la sociedad beduina y la preservación de su identidad.
La diversidad civilizatoria, cultural y humana que descubrió en Siria, agregó, la impulsa a animar a investigadores y visitantes extranjeros a recorrer el país, conocer sus monumentos y acercarse a sus tradiciones.
El desierto sirio une dos culturas
La investigadora griega Magda Panteldou relató que su interés por el patrimonio beduino sirio comenzó años atrás y se profundizó después de casarse con un hombre originario del desierto de Palmira.
Esta experiencia le permitió conocer directamente las costumbres, tradiciones y relaciones sociales de las comunidades de la región.
Panteldou encontró similitudes entre la vida social del desierto sirio y determinadas prácticas del este de Grecia, especialmente en la hospitalidad, la comunicación y los vínculos entre los miembros de la comunidad.
Esos elementos compartidos, señaló, reforzaron su sensación de cercanía cultural entre los pueblos sirio y griego.
La convivencia cotidiana con la sociedad beduina también le permitió descubrir la profundidad de valores como el respeto a los huéspedes, la solidaridad y la preservación de los lazos familiares y sociales.
Palmira espera el regreso de visitantes e investigadores
Panteldou destacó que Palmira conserva tesoros arqueológicos considerados entre los más importantes del mundo y pidió continuar los esfuerzos para protegerlos e integrarlos plenamente en los programas turísticos y culturales.
Asimismo, expresó su esperanza de que el sector turístico sirio siga desarrollándose para atraer nuevamente a visitantes, académicos e investigadores de distintos países.
Ambas especialistas coinciden en que el interés extranjero por el patrimonio sirio refleja la relevancia científica y cultural del país, favorecida por la abundancia de sitios arqueológicos, ciudades históricas y manifestaciones culturales con raíces milenarias.
También sostienen que la protección del patrimonio no debe limitarse a conservar edificios y objetos antiguos, sino que debe incluir las costumbres, las tradiciones y los conocimientos populares.
En ese sentido, consideran esencial fortalecer la cooperación con universidades, misiones científicas e instituciones culturales.
La combinación de la protección arqueológica con la promoción del patrimonio beduino, concluyeron, constituye un paso fundamental para destacar el valor cultural de Siria y reafirmar su posición como una de las principales cunas de las civilizaciones humanas y un destino relevante en el mapa mundial del turismo cultural.



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