Homs, 8 jun (SANA) En su taller, rodeado de madera, pigmentos y rostros iluminados, el artista sirio Ayman Bitar concibe el icono como algo más que una pintura religiosa o un elemento decorativo.
Para él, se trata de una memoria espiritual plasmada en colores y de un diálogo visual entre la imagen y la fe.
Tras más de cuatro décadas de trayectoria, este creador originario de Homs ha llevado el arte iconográfico oriental a iglesias de distintos países, reivindicando la tradición antioquena y el profundo simbolismo que encierra cada obra.

De Homs a Grecia, el inicio de una vocación
La relación de Bitar con la iconografía comenzó a una edad temprana, cuando una de sus obras llamó la atención del metropolitano Alexios Abdel Karim.
Con apenas 17 años, recibió el impulso para adentrarse en un arte que, según recuerda, necesitaba entonces especialistas capaces de preservar sus fundamentos en Siria.
En 1989, viajó a Grecia para estudiar las técnicas y normas de la iconografía bizantina. Allí recorrió iglesias, monasterios y talleres de destacados maestros, familiarizándose con las escuelas tradicionales y los métodos de ejecución de este arte.
Uno de los desafíos que marcó sus inicios fue la realización de los iconos de la Catedral de los Cuarenta Mártires de Homs.
El proyecto, que implicaba trabajar en superficies de hasta 17 metros de altura y obtener materiales procedentes de Grecia, se convirtió en un punto de inflexión en su carrera y consolidó su decisión de dedicarse plenamente a esta disciplina.
Cuando el significado está por encima de la estética
Bitar prefiere hablar de “escribir” un icono antes que de pintarlo.
Considera que se trata de un arte con reglas propias, distinto de la pintura convencional tanto por sus objetivos como por su lenguaje visual.
A su juicio, el icono no persigue únicamente la belleza, sino la transmisión de un mensaje espiritual y humano a través de colores, líneas y expresiones cuidadosamente codificadas.
Su origen, explica, está ligado a la necesidad de acercar los relatos sagrados a quienes no sabían leer ni escribir.
Por ello, cada detalle posee un significado específico y el artista trabaja dentro de un sistema simbólico heredado de siglos de tradición, que exige un profundo conocimiento de la historia, la teología y las distintas escuelas artísticas.

La técnica al servicio de la espiritualidad
El artista distingue entre dos grandes tipos de iconos: los realizados sobre madera y los murales. Ambos requieren una preparación minuciosa de la superficie antes de aplicar los bocetos, los colores y las capas finales.
Para sus obras utiliza pigmentos naturales extraídos de la tierra, mezclados con yema de huevo, una técnica ancestral que garantiza durabilidad y resistencia al paso del tiempo. Sin embargo, sostiene que la técnica por sí sola no basta.
“La iconografía no consiste únicamente en crear una imagen bella, sino en transmitir una carga espiritual y emocional”, afirma.
Una huella siria en iglesias de varios países
A lo largo de su carrera, Bitar ha dejado su impronta en numerosas iglesias dentro y fuera de Siria. Entre ellas destacan la Catedral de los Cuarenta Mártires de Homs, la iglesia de Santa Olga en Atenas, la de Mar Elías Mteileb en Líbano, la de San Jorge en Portland (Estados Unidos), la de San Demetrio en Alemania y la de la Virgen María en Alejandría (Egipto).
Su labor le ha valido reconocimientos locales e internacionales, incluido un homenaje del Departamento de Asuntos Eclesiásticos del Ministerio de Asuntos Exteriores de Grecia, además de oportunidades de especialización en restauración de iconos y arqueología.
Actualmente, el artista aspira a crear un instituto especializado en iconografía bizantina que permita formar a nuevas generaciones y preservar este legado artístico en Siria y la región.
El padre Andraos Tamer, responsable de la Catedral de los Cuarenta Mártires de Homs, considera que Bitar representa una experiencia singular dentro del arte sirio contemporáneo, al combinar el valor estético con la dimensión espiritual y mantener viva una tradición vinculada a la memoria, la paz y los valores humanos.
Nacido en Homs en 1963, Ayman Bitar es una de las figuras más destacadas de la iconografía siria.
Siria cuenta con una larga tradición en el arte de la iconografía desde principios del siglo XIX. Entre sus escuelas más destacadas figura la de Alepo, que contribuyó a difundir este arte por el Levante gracias a sus colores vivos y líneas armoniosas.
En Homs también sobresalieron reconocidos iconógrafos como Nima Nasser y su hijo Ibrahim.
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