Damasco, 6 jun (SANA) En un tiempo dominado por las pantallas, una actividad cultural en Damasco recuperó la figura del cuentacuentos como puente entre los niños y la memoria popular siria.
Bajo el título “Érase una vez… el cuentacuentos infantil y los tesoros del patrimonio”, el Centro Cultural Árabe de Mezzeh acogió una jornada dedicada a las narraciones tradicionales y al patrimonio cultural sirio, con la participación de niños y familias.
La iniciativa combinó relatos populares, charlas divulgativas y actividades orientadas a fortalecer el vínculo de las nuevas generaciones con su identidad cultural, en el marco de la Semana del Patrimonio Cultural Inmaterial.
Cuentos frente al dominio de las pantallas
La narradora Maysaa Al-Jabbán presentó dos historias del folclore sirio, “El ogro” y “La olla mágica”, con el propósito de devolver a los niños al ambiente de la narración oral, lejos de los teléfonos móviles y de la sobreexposición a las tecnologías modernas.
Al Jabbán defendió el valor del cuento tradicional como una herramienta capaz de estimular la imaginación, despertar la curiosidad y crear un espacio de comunicación directa entre adultos y menores. En su experiencia, la figura femenina de la cuentacuentos suele generar una cercanía especial con los niños, por su capacidad para conectar con sus emociones y acompañar sus reacciones durante la narración.
La narradora también busca animar a mujeres con talento para contar historias a sumarse a esta práctica, convencida de que el relato oral puede reforzar los lazos familiares y comunitarios.
El cuento como forma de aprendizaje
Para Al Jabbán, las historias infantiles no deben limitarse a mundos felices o finales fáciles. Por eso elige relatos en los que los personajes afrontan dificultades, desafíos y miedos, con el fin de ayudar a los niños a comprender que la vida también exige paciencia, valentía y capacidad de respuesta.
Desde esa perspectiva, la narración puede funcionar como una forma de “terapia a través del cuento”, al permitir que los menores expresen emociones, reconozcan conflictos y desarrollen aspectos de su personalidad.
La actividad forma parte además del proyecto “El pequeño cuentacuentos”, una propuesta destinada a formar a niños en el arte de narrar historias y garantizar la continuidad de esta tradición oral entre las próximas generaciones.
Niños que hablan de patrimonio e identidad
La jornada incluyó dos charlas ofrecidas por niñas participantes en el Desafío de Lectura Árabe en Siria. Bana Omar Abdullah, ganadora del primer lugar a nivel nacional, expuso sobre el patrimonio cultural inmaterial sirio y algunos de sus elementos inscritos en las listas de la Unesco, entre ellos la cetrería, la rosa damascena y el teatro de sombras.
Bana dirigió un mensaje a los niños de su generación sobre la importancia de leer, conocer el patrimonio del país y valorar su dimensión cultural e histórica.
Por su parte, Aya Al-Mughayzel, sexta clasificada en el mismo certamen nacional, habló sobre la antigüedad de Damasco, su papel en la historia de la civilización humana y sus aportes culturales, que la sitúan entre las ciudades más antiguas y emblemáticas del mundo.
Un patrimonio vivo
La actividad se inscribe en el programa organizado por el Ministerio de Cultura y la Dirección de Cultura de Damasco con motivo de la Semana del Patrimonio Cultural Inmaterial, cuyo objetivo es dar a conocer las expresiones culturales sirias, protegerlas y reforzar su presencia entre niños y adolescentes.
Más que una evocación nostálgica, la jornada planteó el patrimonio como una experiencia viva: una forma de contar, escuchar y reconocerse en historias que aún pueden dialogar con las nuevas generaciones.



okz/fm