Damasco, 24 oct (SANA) El Hospital de la Cueva, situado en Kafr Batna, en el corazón de la región de Guta Oriental, cerca de Damasco, prestó atención médica a los heridos entre 2013 y 2018, durante la revolución siria, en medio de los ataques de las fuerzas del régimen derrocado. El túnel subterráneo ofreció refugio al personal médico, que pudo continuar atendiendo a los heridos y prestando primeros auxilios pese a los bombardeos constantes y el asedio.
Hoy, el lugar sigue siendo testimonio de la resistencia y los sacrificios del personal sanitario y de la población civil frente a la guerra.
Durante aquellos años, el túnel fue la única alternativa para mantener la atención médica y las labores de socorro ante los brutales ataques del depuesto régimen. Actualmente, el lugar conserva fotografías, documentos y equipos médicos que relatan a sus visitantes una historia de resistencia humana y sanitaria frente a los bombardeos, el asedio y los ataques con armas químicas.

El túnel, que pasó de ser un pasadizo subterráneo a convertirse en un complejo médico integral, conectaba el Hospital de Kafr Batna con distintos puntos e instalaciones auxiliares, entre ellos espacios destinados a intervenciones quirúrgicas de emergencia, hospitalización y traslado de pacientes. Esta infraestructura permitió alejarlos de las zonas expuestas y continuar su tratamiento en condiciones más seguras.
A finales de 2016, el personal del hospital recurrió a una red de túneles y pasadizos interconectados para garantizar la continuidad de los primeros auxilios y las intervenciones quirúrgicas, incluidas las operaciones complejas, pese a la escasez de recursos médicos y a la dureza de las condiciones.
El Hospital de la Cueva: ¿de dónde procede su nombre?
El nombre del Hospital de la Cueva se debe a los ataques del depuesto régimen contra todo lo que se movía sobre la superficie, que obligaron al personal sanitario a trabajar bajo tierra, en el nivel inferior. Además, se levantaron parapetos de tierra para cubrir las plantas baja y primera, lo que hizo que el edificio adquiriera el aspecto de una cueva.
El director administrativo del centro explicó a SANA que el hospital nació del sufrimiento, bajo una lluvia de proyectiles tóxicos, con el objetivo de acoger a los heridos de la masacre con armas químicas de 2013. En aquel momento, la aviación del depuesto régimen lanzaba misiles y proyectiles químicos contra la población civil. Quienes podían ayudar acudieron a socorrer a las víctimas y encontraron en el túnel un refugio seguro para prestarles los primeros auxilios.

La situación del sector sanitario en Guta Oriental durante la revolución
Durante la revolución, el sector sanitario de Guta Oriental sufrió una grave escasez de personal médico y de suministros, además de los bombardeos sistemáticos del depuesto régimen. Esta situación llevó a varios trabajadores sanitarios a abandonar la zona, lo que obligó a recurrir a personas de distintas profesiones y especialidades para cubrir la falta de personal.
Al-Tahhan recuerda que profesionales de oficios como la herrería y la carpintería, así como graduados universitarios de disciplinas ajenas a la medicina, como Derecho e Ingeniería, se incorporaron al ámbito sanitario para suplir la ausencia de trabajadores que habían abandonado la zona o habían sido atacados por las fuerzas del depuesto régimen.
El tarro del makdús: innovación nacida del sufrimiento
La memoria de la exposición del Hospital de la Cueva guarda decenas de historias trágicas de personas que lograron sobrevivir a la muerte, así como testimonios de profesionales sanitarios que superaron grandes dificultades e idearon soluciones para afrontar situaciones imprevistas.
El enfermero Ahmad al-Nimr recuerda una de esas experiencias: el equipo desarrolló, con recursos y conocimientos locales, una alternativa al dispositivo utilizado para drenar el líquido acumulado en el espacio pleural que rodea los pulmones, cuya presión sobre estos dificulta la respiración del paciente.
«Fabricamos una alternativa médica con medios locales. Utilizamos un tarro hermético al que llamamos “tarro del makdús” o de las aceitunas. Se trata de un recipiente que normalmente se emplea para conservar alimentos, pero lo adaptamos para extraer el líquido acumulado alrededor de los pulmones. El experimento tuvo éxito, especialmente porque el dispositivo podía esterilizarse y reutilizarse», relata.

El Hospital de la Cueva: un túnel convertido en exposición para preservar la memoria de la revolución
En julio pasado, el túnel fue rehabilitado y transformado en una exposición abierta a los visitantes todos los días de la semana. El recorrido reconstruye, mediante fotografías, instrumentos médicos y objetos utilizados en circunstancias excepcionales, una historia marcada por la sangre de las víctimas, los gritos y el dolor de sus familiares. Las imágenes y los objetos expuestos documentan en sus paredes la experiencia de Guta Oriental durante los años de la revolución y el asedio.
Entre las historias que conserva la exposición figura la de una mujer de unos cincuenta años que se desplomó mientras recorría el túnel, al llegar a un panel en el que reconoció a su hijo entre las víctimas de los bombardeos del depuesto régimen.
El director administrativo del hospital explica que la exposición tiene como objetivo preservar la memoria colectiva de la revolución siria para las generaciones futuras y mantener vivas, ante el mundo, las imágenes de la realidad que el régimen de al-Asad impuso a la población civil. Asimismo, busca transformar el túnel en un espacio donde los visitantes puedan conocer las condiciones en las que trabajó el personal sanitario durante aquella etapa.
Por Esraa Dubian/RSH




