Damasco, 6 jun (SANA) Entre las gobernaciones sirias de Deraa y Sweida, la región de Al-Lajat se extiende como un vasto paisaje de basalto negro en el sur de Siria, donde las rocas volcánicas, las cuevas naturales y las profundas fisuras componen un escenario marcado por la memoria, la dureza y la belleza del territorio. Es una de las regiones sirias más ricas por su diversidad natural, arqueológica y cultural.
Considerada un museo de basalto al aire libre, esta zona de terreno accidentado se transformó a lo largo de los siglos de fenómeno geográfico natural en fortaleza protectora de una parte significativa del patrimonio y de los sitios históricos de la región.
Al-Lajat combina un fenómeno geológico singular con una presencia humana viva, reflejada en la memoria, las costumbres y las artes populares de sus habitantes.
De fortaleza basáltica a la Lista ISESCO
Según enciclopedias geográficas, Al-Lajat, conocida históricamente como Trachonitis, es uno de los campos volcánicos más grandes del sur de Siria.
Con una extensión aproximada de 900 kilómetros cuadrados entre las gobernaciones de Deraa y As-Sweida, se caracteriza por su terreno rocoso y accidentado, sus fisuras y cuevas, elementos que le proporcionaron históricamente defensas naturales y contribuyeron a proteger numerosos monumentos arqueológicos y naturales.
La inclusión de Al-Lajat en la Lista del Patrimonio Mundial de la Organización Islámica para la Educación, la Ciencia y la Cultura (ISESCO), después de 14 años sin registrar sitios sirios, reaviva el interés por la singularidad del lugar y reafirma la importancia cultural del patrimonio sirio en los planos regional e internacional.
Un fenómeno geológico único en el sur de Siria
El jefe del Departamento de Antigüedades de Deraa, Muhammad Nasrallah, explicó a SANA que Al-Lajat constituye uno de los accidentes geológicos más destacados de la zona.
Conocido científicamente como el “Campo de Lava Negra”, este enclave se formó hace millones de años por los flujos de lava de los volcanes extintos de Jabal al-Arab, que dieron origen a un paisaje natural excepcional compuesto por sólidas formaciones de basalto, colinas onduladas, profundos valles rocosos, conos volcánicos y formaciones de arenisca negra.
Nasrallah señaló que la singularidad del sitio supera su valor geológico, pues abarca también una notable importancia ambiental, cultural y arqueológica.
Por ello, Al-Lajat figura entre los pocos lugares que reúnen de manera simultánea patrimonio natural y humano.
Más de 500 sitios arqueológicos documentan la sucesión de civilizaciones
El terreno accidentado y rocoso de Al-Lajat no fue solo un fenómeno geológico excepcional, sino también, durante siglos, cuna de asentamientos humanos y espacio de acumulación de múltiples capas históricas.
La región alberga más de 500 yacimientos arqueológicos, algunos correspondientes a la prehistoria y la Edad del Bronce, además de vestigios de los periodos griego, romano, bizantino e islámico.
Numerosos restos arquitectónicos y arqueológicos documentan así la sucesión de civilizaciones en esta parte del sur de Siria.
Yacimientos arqueológicos e históricos y su distribución espacial
Los yacimientos arqueológicos de Al-Lajat se distribuyen por amplias zonas de la región y pertenecen a diversos periodos históricos.
Entre ellos figuran sitios de la Edad del Bronce, datados en el tercer milenio antes de Cristo y dispersos dentro y fuera de la región. Se incluyen nueve yacimientos principales, entre los que destacan Khirbet Labwa, Tell Dibba Breika, Koum al-Sawan, Koum al-Maghariba, Koum al-Rumman y el yacimiento de Al-Shara’i, en el noreste.
Uno de los enclaves más importantes es el sitio conocido como la “Magia de Al-Lajat”, situado al este de la ciudad de Al-Musaymiah, donde fueron descubiertos un antiguo templo griego y un pequeño teatro musical romano.
En ese lugar también se hallaron más de tres mil piezas y esculturas de gran valor, entre ellas estatuas humanas y de animales, así como carros tirados por leones.
Al-Lajat incluye además ciudades y pueblos antiguos completos, como la ciudad romana de Al-Musamiah y los sitios de Shaara, Um al-Zaytoun e Izraa, donde se encuentra la antigua Iglesia de San Jorge.
La región conserva asimismo palacios, fortalezas, torres de vigilancia y pozos de agua excavados en roca basáltica, testimonio de las diversas funciones arquitectónicas, defensivas y residenciales que desempeñó a lo largo de su extensa historia.
Daños a los sitios arqueológicos durante los años de la Revolución
Nasrallah indicó que varios sitios arqueológicos de Al-Lajat fueron objeto de bombardeos y actos de vandalismo por parte de las fuerzas del antiguo régimen y sus milicias aliadas durante los años de la revolución.
Entre ellos mencionó el yacimiento arqueológico de la aldea de Al-Taf, que fue bombardeado y destruido, con daños en algunos monumentos históricos.
El responsable afirmó que las autoridades competentes trabajan actualmente para documentar esos daños y elaborar planes destinados a preservar lo que queda del patrimonio arqueológico de la región.
Estos esfuerzos buscan contribuir a la protección y conservación de sus monumentos históricos para las generaciones futuras.
La primera reserva de la biosfera siria en la Red El Hombre y la Biosfera
En cuanto a la importancia ambiental de la región, Nasrallah explicó que Al-Lajat fue declarada reserva forestal natural en 2006, con una superficie aproximada de dos mil hectáreas.
Posteriormente, en 2009, la UNESCO la reconoció como la primera reserva siria incluida en la Red Mundial de Reservas de la Biosfera, dentro del programa El Hombre y la Biosfera.
“La región cuenta con una diversidad vegetal única, que incluye especies raras y endémicas como el pistacho atlántico, el almendro silvestre, el espino blanco y el raro lirio de Hauran (el nombre de la región geográfica del sur de Siria ), además de una importante diversidad animal que incluye la hiena rayada, el lobo, el zorro y el tejón euroasiático”, señaló Nasrallah.
Al-Lajat alberga además más de 42 especies de aves migratorias y residentes, documentadas en colaboración con la Real Sociedad para la Conservación de la Naturaleza, lo que otorga al sitio una importancia ambiental y científica adicional.
Un patrimonio vivo que refleja la identidad de la región
El valor de Al-Lajat, según el director de Antigüedades de Deraa, no se limita a sus restos arqueológicos ni a su belleza natural, sino que incluye también un patrimonio cultural vivo, aún presente en la vida cotidiana de sus habitantes.
La región es de carácter predominantemente beduino, y en ella se conservan tradiciones de generosidad, hospitalidad y auténticas costumbres hauraníes.
Nasrallah señaló que la zona es conocida por la poesía nabati y las canciones tradicionales del sur, como Al-Hajini, Al-Jawfiya, Al-Ataba y el dabke hauraní.
Estos elementos de la tradición oral heredada constituyen una parte esencial de la identidad cultural de la región y otorgan al lugar una dimensión humana que acompaña su valor arqueológico y natural.
Un paso hacia el fortalecimiento de la presencia internacional del patrimonio sirio
La inclusión de Al-Lajat en la lista de la ISESCO representa, según el director de Antigüedades de Daraa, un hito importante para la promoción del patrimonio sirio.
Este reconocimiento amplía las oportunidades de protección del sitio y de inversión en su desarrollo cultural, turístico y de investigación, acorde con su condición de uno de los enclaves naturales y arqueológicos más destacados y singulares de Siria y de la región.
Entre sus cuevas, aldeas antiguas y la tradición oral de sus habitantes, Al-Lajat se revela como algo más que un sitio natural o arqueológico.
Es una memoria abierta de sucesivas capas de historia y un testimonio de la capacidad del territorio sirio para preservar sus rasgos pese a las transformaciones.
Por ello, permanece viva en la conciencia de su gente y forma parte de un patrimonio humano que merece ser protegido, dado a conocer y transmitido a las generaciones futuras.
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